Banderas de España y Estados Unidos

Un debate de culturas cruzadas entre Pedro y Abby defendiendo el país del otro

Pedro y Abby, Culturas cruzadas

Hoy publicamos quizá uno de los artículos más especiales hasta la fecha. Nos hemos querido vestir con la camiseta del país del otro para sacar desde el corazón lo que pensamos, bajo un punto de vista totalmente emocional, generalista y subjetivo, del país del otro. Pedro es de Málaga, España y Abby de Pennsylvania, Estados Unidos. Ambos hemos vivido en Andalucía, Madrid, Barcelona y Nueva York.

La Comida

Abby comiéndose un bocadillo de calamaresAbby: La comida de España es definitivamente una de las cosas que más echo de menos de cuando vivía en Madrid. Esa cultura de tapas, pequeños y deliciosos bocados para tomar con una cerveza o un vaso de vino en el bar de la esquina con tus amigos, es algo difícil de encontrar en los Estados Unidos. Es realmente algo intrínseco de España. La comida en España tiende a ser clásica (¿por qué jugar con algo que ya de por sí es sabroso?). No puedo olvidarme de la tortilla de patatas, el queso manchego, el gazpacho, el pulpo a la gallega o incluso del cocido madrileño. A los españoles les encanta comer y tener tiempo para compartir la comida o unas tapas con los amigos. La idea completa de relajarse y disfrutar de la comida, es algo que a menudo se pierde en el rápido día a día de Nueva York.

Pedro Ramirez en el dinerPedro: A decir verdad cuando llegué a Estados Unidos tenía un poco de miedo por todo lo que me habían comentado de la comida. La realidad es un poco diferente, aunque no mucho). El estadounidense, por lo general ya que esta tendencia va cambiando, no sabe comer y no tienen educación de comida. No es capaz de ver amor y lo importante que es cuidar el momento de la comida como el mejor regalo para uno mismo y los demás. Pero claro, la oferta gastronómica en Nueva York es tan alta, el ritmo es tan alto y las calles huelen tanto a comida, que es difícil no dejarse llevar y terminar comiendo en la calle o pidiendo comida. La parte positiva es que puedes probar infinidad de platos que en España ni había escuchado, y eso me gusta mucho.

El trabajo

Abby en su aula en EspañaAbby: En España hay un concepto de trabajar para vivir, en vez de vivir para trabajar. Este concepto es a menudo la columna vertebral de los argumentos contra Estados Unidos. Yo creo que siendo verdad que los estadounidenses trabajamos duro, también jugamos fuerte. Sin embargo, una cosa que echo de menos, es el café de media mañana y los almuerzos más largos. En España, la idea de que uno no pueda parar parece estar más aceptada. Creo que algunas de las mejores ideas que he tenido en el trabajo surgieron de conversaciones informales alrededor de la máquina de café (y algunas de las mejores risas, también!) El almuerzo me daba tiempo para terminar algo que necesitara o para reenfocar el día si mi mañana fue demasiado estresante. El fin de semana, también, se reservaba para la familia. Algo que no siempre ocurre en los Estados Unidos.

Pedro RamirezPedro: Quizá uno de los temas más delicados e interesantes al comparar los dos países. Para mí Estados Unidos, y en concreto Nueva York, es un lugar de oportunidades. Si bien el ritmo es bastante más alto y se prima menos el concepto de trabajar para vivir, uno realmente puede dedicarse a lo que le gusta y sentirse realizado profesionalmente. Creo que se puede llegar a una balanza entre vida y trabajo en Estados Unidos, solo hay que querer. Y sobre todo, lo que más me alucina de este país, es lo fácil que es emprender y desarrollar tus proyectos. A día de hoy, y tras haber trabajado en ambos países, puedo decir que me quedo con Estados Unidos, por ahora, para realizar mis proyectos.

Calidad de vida

Abby Ramirez en CadaquésAbby: Creo que es una de las áreas donde España gana de largo. El magnífico tiempo, las preciosas playas, espectaculares montañas y numerosos días de fiesta son un plus muy alto. Además, los españoles tienen una ventaja enorme en cuanto a días de maternidad y en seguridad social (que con sus problemas está un paso por delante de la de Estados Unidos). Los españoles también tienden a tomar su trabajo de una forma más desahogada, dándole mucha importancia al tiempo libre, a la familia y a los amigos.

Pedro Ramirez descansandoPedro: Creo que es un tópico bastante generalizado de que en Estados Unidos no hay calidad de vida. Existen numerosas oportunidades para realizarte profesionalmente, lo que lleva a conseguir un equilibrio mayor y al final una calidad de vida. Creo que el estadounidense empieza a darse cuenta de que vivir y ser feliz es importante. Las condiciones que tenemos creo que hacen justo decir que nuestra calidad de vida y nuestras expectativas personales han aumentado en EE.UU.

La fiesta

Abby Ramirez en la Feria de MalagaAbby: No estoy segura de si te es familiar la Feria de Abril de Sevilla o el Carnaval de Cádiz, pero estas famosas fiestas son solo una parte de la cultura general de España. A los españoles les gusta pasárselo bien, y con todos esos días soleados, las cañas y los vinos, ¿quién puede culparlos? Hay literalmente un bar en cada esquina de España, todos los pueblos tienen su propia feria local y la vida social básicamente ocurre fuera de casa. ¿Por qué no quedar con los amigos para una cerveza? En todas las ciudades, la vida nocturna es una gran atracción, e incluso en los pueblos pequeños, he visto a bares locales empezar a poner música como si fuera un pub improvisado. Los estadounidenses tenemos clubs para salir también, pero no le llegan ni a la suela del zapato a la fiesta en España, ¡olé!

Pedro de fiestaPedro: Aquí sí que no hay discusión, echo de menos el concepto de fiesta en España. En Estados Unidos las fiestas son para ocasiones más especiales y se organizan con demasiada antelación. En España es todo mucho más improvisado y la fiesta nocturna es mucho más divertida en mi opinión, ya que existen numerosas opciones en cada ciudad. Salir de fiesta en Nueva York es más caro y echo de menos la opción combo (ir de cañas y luego salir de fiesta). Eso sí, las barbacoas y las fiestas de grupos son mucho más normales y se lo pasa uno genial.

La siesta

Abby: Es cierto que la siesta está cayendo lentamente en el olvido de los españoles. Muchas empresas han empezado a permanecer abiertas por la tarde durante el verano, y con el aire acondicionado se vuelve más soportable la tarde, hasta en las tardes calurosas del verano de Sevilla. La siesta comenzó a ser una necesidad en los meses de verano. Con temperaturas superando los 40 grados en algunas ciudades, era lógico pensar que una persona recién comida, no tuviera cuerpo para volver a trabajar. Me encanta una buena siesta cuando estoy de vacaciones, y creo que la idea de un descanso después de almorzar, permaneciendo en casa y viendo una película, es quizá la mejor forma de gastar un perezoso domingo.

Pedro: Yo creo que este concepto se ha quedado asociado como marca España y es inamovible. Es verdad que durante el verano y días festivos es habitual en España dormir la siesta. Aquí es un concepto que supone una pérdida de tiempo absurda para ellos, ya que para dormir está la noche y a esa hora hay que seguir haciendo cosas. Creo que la diferencia es que los almuerzos en Estados Unidos son más ligeros, porque si se metieran un cocido un domingo, ¡vete tú a seguir haciendo cosas!

El patriotismo

España celebrando el mundialAbby: Como americana viviendo en España, siempre me pareció muy extraño que el patriotismo estuviera tan ligado con la política. Crecí en Estados Unidos donde el patriotismo era algo relacionado con el 4 de julio, cocinar y vestir de rojo, blanco y azul. En España el concepto de ser patriótico está cargado mucho más políticamente. Es difícil encontrar a personas vistiendo los colores nacionales, fuera de un partido de la selección española. Creo que es un poco triste que el patriotismo haya sido capturad por el sector más conservador. Hay mucho de lo que enorgullecerse en España, riqueza cultural, deliciosa comida y un espíritu de lealtad a la familia que cruza cualquier límite político.

4 de julio en Estados UnidosPedro: Mi concepto de patriotismo ha cambiado radicalmente al llegar a Estados Unidos. En España, desde que era un niño, el ser patriótico era casi un tema tabú, era como si directamente te encasillaran políticamente. En EE.UU. es bastante diferente, ellos están orgullosos (independientemente de la política) de ser americanos y lo defienden. Creo que esa forma en la que el país se creó, uniendo en poco tiempo a tantas personas de tantas culturas diferentes, hizo que tuvieran que tener un lazo común, y éste fue la tierra que entre todos fundaron. Es complicado de entender muchas veces, pero tiene bastante sentido para mí. Aquí además puedes estar doblemente orgulloso, tanto de tu país de origen como de tu país de acogida, y así me siento yo.

Los deportes

Pedro y Abby en La RosaledaAbby: No hay nada mejor después de un largo día de trabajo que ir a un pequeño bar a ver un partido de fútbol. Los aficionados de fútbol son extremos, y les encanta lucir el orgullo por su equipo, llevar los colores, ir a la peña o bar que apoya a su equipo y, por supuesto, gritar GOOOOOOOOOOOL hasta dejarse los pulmones. Hay algo fantástico sobre esta experiencia completa con tapas, gritarle al camarero que te traiga otra cerveza y hacer amistad inmediata con cualquiera del bar que sea del mismo equipo. ¡Forza Málaga, Hala Madrid!

Pedro y Abby viendo los MetsPedro: Los deportes aquí se viven de una forma muy diferente. Ya no solo por el seguimiento que tienen los diferentes deportes, si no por la forma de verlos. Para empezar hay casi más amor por tu equipo de la universidad que por uno de división grande. El equipo de la universidad es una seña de identidad y vas al estadio a animarlo de la misma forma que animaba al Málaga en España. Luego, como los equipos de cada deporte son los mismos siempre, no hay descensos y ascensos, la gente suele tener sus equipos que van más por la ciudad de origen y por donde viven. Por último, ¿ver un partido sin tu cerveza y tu comida rápida?, ¿estamos tontos o qué? jajaja!

Sobremesa

Sobremesa con la familia

Abby: Este es un concepto que ni siquiera tiene traducción al inglés. La palabra hace referencia al tiempo que gastas hablando con tus amigos y familiares después de una comida. Puede estar acompañado por una copa, y siempre por ratos de conversación y risas. Creo que en Estados Unidos, es menos común entretenerse en general, y echo de menos esos ratos relajados teniendo una comida familiar. La sobremesa es una aventura vespertina que hace hincapié en disfrutar del momento y de la compañía. ¿Quién me lo puede discutir?

Pedro: Aquí sí me han quitado uno de mis valores culturales más arraigados, disfruto como un enano de las sobremesas y el placer de compartir una sesión de charlas con la comida ya en el estómago, mi café y mi posible pacharán si es un domingo. Aquí si se ha terminado de comer, ¿para qué seguir sentados si hay más cosas que hacer?

El encanto de los sitios

Calles de Malasaña, MadridAbby: Aquí tengo que decir que, para mí, España gana por goleada. Echo de menos las calles empedradas, los edificios históricos, y la belleza de los cielos azules de Andalucía. Las hermosas y estrechas calles con la mamá y el papá y los restaurantes que han estado toda la vida alrededor de la Plaza Mayor, tienen mucho más interés para mí que mi pueblo en Estados Unidos. Quizá éste sea un caso de esos de “la hierba siempre es más verde al otro lado”, pero me encanta vagar por los pequeños y encantadores pueblos de España, viendo a la gente y perderme por las callejuelas.

Central Park nevadoPedro: Este es un tema que me parece bastante subjetivo. Soy de los que piensa que cada sitio tiene su encanto diferente y único. Me gusta mucho visitar y conocer lugares nuevos en Estados Unidos. Sé que no me voy a encontrar una catedral del siglo XV ni calles empedradas, pero hay otros tipos de encanto. Me gusta visitar ciudades y conocer a su gente, la historia y lugares emblemáticos que hicieron a esa ciudad diferente, Me gustan los pueblos de Estados Unidos y los colores de la naturaleza aquí. No es una comparación, es simplemente una defensa a que cada lugar tiene su encanto expresado de una manera diferente.