El fin de semana comenzaba y las primeras emociones fueron muy positivas; me quedaba mucho que ver en Edimburgo.

La ciudad de Edimburgo tiene siglos de historia y se divide en dos zonas: el medieval Old Town y el New Town Gregoriano. Se creó como ciudad propia, aparte del alcázar, en el siglo XII, aunque se cree que ha sido habitada desde la edad de bronce.

Nuestro viaje comenzó en Saint Andrew´s Square, ubicado al este de George Street. Empezaron a construir esta plaza en 1772 como parte del New Town diseñado por James Craig y a los seis años ya era uno de los lugares residenciales más de moda en la ciudad. A finales del siglo XIX se convirtió en uno de los centros comerciales de la ciudad. Hoy día contiene jardines, bordeados con oficinas, bancos, seguros y otras empresas financieras. Nos quedamos bastante sorprendidos por los grandes almacenes y edificios que obviamente tuvieron que ser muy caros de construir.

Monumento en Edimburgo

Seguimos nuestro camino hacía el Monumento Scott, que fue construido en 1841 y tiene forma de un cohete grande, con estilo gótico. A nosotros nos pareció parte de una iglesia, pero en realidad conmemora la vida de Sir Walter Scott (autor de grandes obras como Ivanhoe o Rob Roy). Tiene 287 escalones para subir y obtener la mejor vista de Old Town y New Town en Edimburgo. Es cierto que a nosotros no nos dio tiempo a subir, pero las vistas son preciosas desde abajo también, ya que está ubicado en una esquina de los jardines Princes Street.

Edimburgo, Escocia

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Tras esto visitamos el Castillo de Edimburgo, donde disfrutamos de su belleza e historia tranquilamente. Al salir entramos en una tienda especial que también tenía un taller para fabricar ropa escocesa y donde aprendimos sobre el significado de los cuadros escoceses. Era hora de comer y elegimos un sitio típico que nos ofreció un comedor muy acogedor y algo calentito para reponer fuerzas. Elegí un bol de sopa con un sándwich de queso cheddar y unas galletas típicas como postre. Debemos recordar que en Escocia, la comida no es muy fuerte. Es más normal comer fuerte en la cena y almorzar algo ligero como un sándwich, o una sopa de verduras. En este caso acertamos porque todo fue delicioso.

Castillo de Edimburgo

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Después de comer recorrimos High Street parando en Parliment Square. Visitamos la catedral de St. Giles, también conocida como el High Kirk de Edimburgo. Es la iglesia “madre” de la iglesia Presbiteriana y tiene la capilla del orden del cardo (una compañía de caballeros encabezado por la Reina.) A nosotros nos gustó mucho el centro histórico de High Street, pero había tantas tiendas turísticas vendiendo productos con tela de cuadros y las famosas galletas “shortbread” que perdía un poco de su encanto. Aun así se puede uno imaginar cómo pudo ser hace siglos cuando la gente andaba por allí con sus capas y abrigos un domingo tras la misa en St. Giles.

Catedral de San Giles en Edimburgo

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Ya era hora para descansar en el hotel y cogimos un scone (un bollo típico que se come con mermelada o crema) y un capuchino para merendar mientras descansábamos. Esa noche tocaba probar algo muy típico de Escocia y el Reino Unido en general: el Sheppherd´s Pie. Ese plato, uno de los preferidos de mi querido padre, es una especie de guiso con carne y verduras cubierto por un puré de patatas y luego calentado en el horno para que esté crujiente en la parte de arriba. Y claro, lo acompañamos con una pinta (lo cual no podía faltar ya que estábamos comiendo en un auténtico pub).

Sheppherd´s Pie en Edimburgo

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Segundo día a tope con Edimburgo, una ciudad que me estaba enamorando a cada paso que daba

Al día siguiente también amaneció nublado y frío, pero no nos quitó las ganas de visitar Calton Hill, el primer parque público de Edimburgo. Nos perdimos un poco intentando encontrar la entrada al parque, pero al final conseguimos subir la colina y las cuestas para disfrutar de las vistas del Río Forth. Es aquí también donde se encuentra el parlamento escocés.

Edimburgo, una ciudad verde

Lo que más nos impresionó fue el monumento Nacional que recuerda a un pequeño Partenón. Fue construido para conmemorar a los soldados que fallecieron en las guerras napoleónicas, pero tardaron tanto en acabar la construcción que llegó a ser conocido como la desgracia de Escocia. Es interesante saber que Calton Hill es el producto de una erosión glacial. Aprendimos que hace 350 y 400 millones de años hubo un periodo de glaciación y actividad volcánica en la zona de Edimburgo. La erosión glacial creó un alcázar natural donde ahora encontramos el Castillo de Edimburgo. Nor Loch es otro sitio que muestra la presencia del pasado volcánico.

El verde de Edimburgo

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Bajamos Calton Hill y nos dirigimos hacia National Galleries, el museo de arte nacional de Escocia. Se encuentra al lado de “The mound” y Princes Street Gardens. Allí encontramos pinturas y arte de los artistas más importantes de Escocia. Fue una visita interesante, pero como no sabíamos mucho sobre la pintura escocesa resultó ser más una visita educativa. Es gratis entrar en las galerías, y otro plus es que el museo está pensado para familias. Cuando nosotros visitamos el museo había un grupo de niños en un tour con un guía del museo enseñando a los niños cómo captar las cosillas interesantes de las pinturas.

Edimburgo, Escocia

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Ese día almorzamos en una cafetería en High Street donde comimos una ensalada y sopa con pan casero. Mientras comimos disfrutamos del desfile de gente variopinta que pasaba por la vía tan llena de gente. Luego dimos un paseo por los famosos jardines Princess Street donde tuvimos unas vistas impresionantes del Castillo de Edimburgo desde abajo. La verdad es que visto desde abajo se nota mucho lo que querían decir con el alcázar natural. Habría sido imposible atacar a la ciudad desde ahí. Es muy parecido a la geografía de Segovia donde encontramos el alcázar en la cima de un acantilado. Paramos al lado de la fuente Ross para hacer una foto preciosa tanto del parque como del castillo.

Edimburgo, Escocia

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Los jardines Princess Street son otro de los parques públicos de Edimburgo y fue creado hacia 1820 tras vaciar el agua del Nor loch y la creación del New Town. Los jardines se extienden por el sur de Princess Street y se dividen por The Mound (una colina artificial en el centro de Edimburgo). Hoy día es un sitio para quedar y también un sitio para conciertos en el Ross Bandstand. Nosotros decidimos, tras visitar el parque, tomar un café y descansar en el hotel.

Edimburgo, Escocia

Esa noche cenamos en un pub cerca del hotel en la zona del St. Andrew´s Square y tocaba probar el plato famoso del Reino Unido de Fish and Chips con guisantes, acompañado por una pinta de cerveza. La comida fue más o menos lo que se puede esperar de un filete de merluza rebozado con patatas fritas, pero con el ambiente disfrutamos bastante.

Fish and Chips con guisantes en Edimburgo

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Nos fuimos de Edimburgo con las ganas de conocer más la capital escocesa, y también hacer un viaje a la ciudad cercana de Glasgow, pero siempre es bueno tener motivos para volver a los sitios que te gustan. Dada sus dimensiones, Edimburgo es ideal para alojarse en un apartamento (ya sea en New Town o en la parte más antigua). Si optas por esta opción, GowithOh ofrece modernos apartamentos en diferentes zonas de la ciudad, que consiguen adaptarse a todos los bolsillos. Una opción ideal cuando se quiere más libertad e independencia. En cualquier caso, la ciudad de Edimburgo fue muy acogedora a pesar del frío, y por eso la ruskomendamos con 5 boquerones.

Edimburgo, Escocia

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

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Foto portada (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero