Panorámica del Balneario de Lanjarón

Información de contacto del Balneario de Lanjarón

El Balneario de Lanjarón y su hotel, en la provincia de Granada, son perfectos para relajarse. Sus aguas son famosas, ¡y ahora ya sabemos el porqué!

Acabábamos de girar a la derecha en la rotonda de las montañas de Granada, justo tras pasar un cartel que señalaba Lanjarón. Los modernos molinos de viento crecían a nuestro paso y parecía que estábamos casi a la misma altura de ellos. Me recordó a Don Quijote y sus aventuras alrededor de España sin saber que se iba a encontrar en la siguiente esquina; siempre imaginando que todo era más grande de lo que en realidad era. Por suerte, esta vez, la realidad era lo suficientemente grande. Giramos unas cuantas veces más entre espectaculares vistas de las montañas hasta que por fin allí estábamos, en el Balneario de Lanjarón en la provincia de Granada.

Aunque la palabra balneario se podría asociar a otros términos como “spa”, me gusta pensar que la definición real es más cercana a la de “cielo”. El Balneario de Lanjarón es uno de los más conocidos en España gracias a su agua y las propiedades que que ésta tiene para la salud. Estos baños han estado presentes por más de 250 años y muchos ricos y famosos (incluida la realeza, Virginia Woolf, Betran Russel o García Lorca) se han dejado ver por los veranos de Lanjarón.

Poema en una fuente en Lanjarón

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Mi suegra nació en este pequeño pueblo y a menudo nos cuenta historias de como en los veranos las fiestas y reuniones eran continuas. Su padre llegaba de trabajar y sin pasar por casa se iba a tomar algo con los amigos, dándole altas horas de la madrugada e incluso llegando simplemente a tomar una ducha para volver a trabajar. Durante el verano el pueblo es un hervidero de gente buscando el descanso, pero en invierno, donde la gente no frecuenta mucho el balneario y el pueblo, es más como un pueblo fantasma con algunas familias que viven todo el año.

Pedro y Abby disfrutando en Lanjarón

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Nuestro viaje al Balneario de Lanjarón fue en enero. Era mi cumpleaños y tengo que reconocer que fuimos durante la temporada baja. El hotel de 4 estrellas estaba muy tranquilo y nos dirigimos por el camino enmoquetado que conducía a nuestra suite. Tal y como abrimos la puerta lo primero que notamos fueron las vistas; teníamos un balcón privado con unas maravillosas vistas de Sierra Nevada. No era la típica postal de los picos de la montaña nevados, sino más bien un bosque de árboles de hoja perenne y un cielo azul iluminado por un sol de invierno cálido. Las dos sillas de madera eran perfectas para contemplar la naturaleza y desconectar.

Abby en la terraza de la habitación del Hotel Balneario Lanjarón

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

La habitación estaba dividida en dos áreas: un salón y la parte del dormitorio. Cada una tenía su propia televisión, aunque esto sinceramente este detalle me daba igual. Nuestro propósito en este viaje era alejarnos de la tecnología y el estrés del trabajo. Por supuesto que no hizo daño que mi marido pidiera al hotel que nos tuvieran preparadas una botella de cava y fruta fresca, ambos fríos para cuando llegamos a la habitación.

Brindando con cava en la habitación del Hotel Balneario Lanjarón

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

El hotel ofrece muchos paquetes diferentes (con el deseo de ser un espacio de salud completo) – de hecho hasta puedes coger uno que dura una semana entera. El restaurante combina buffet con servicio a la carta, siempre intentando servir productos locales. Una de las partes que más nos sorprendió fueron sus dos fuentes naturales de agua proveniente directamente de los manantiales. Cada cual tenía propiedades minerales diferentes y una de ellas sabía a hierro y era carbonatada. En los pasillos del hotel se podían ver carteles de publicidad antiguos. Me encantó uno de ellos donde se veía unas mujeres descansando en un sofá y un criado vertiendo agua en sus bocas.

Restaurante Ecológico del Balneario de Lanjarón

Foto (by-nc-nd) del Balneario de Lanjarón

De hecho mi marido me contaba que cuando chico visitaban a su familia en Granada, ¡solían llevarse garrafas de agua a Málaga llenadas directamente del grifo! En Lanjarón vimos varias veces a personas llegando con su coche a llenar sus botellas con agua fresca del manantial. ¡Inimaginable esto en Nueva York!

Nuestro tratamiento de spa ya estaba preparado antes de llegar. Cogimos de la habitación los albornoces, nuestro traje de baño, las chanclas … ¡y a relajarse! Nos dieron unos vasos de plástico donde uno podía medir cuánta agua medicinal estábamos tomando. Tengo que reconocer que una de ellas me sabía demasiado a mineral, hasta el punto de recordarme a un jarabe). Con las tres diferentes fuentes para elegir y nuestra agua servida, nos sentamos a esperar a nuestro tratamiento de agua.

Rellenando el agua en el Balneario de Lanjarón

Foto (by-nc-nd) del Balneario de Lanjarón

Nuestro tratamiento consistía en circuito spa de agua con un masaje al final. Para empezar el baño de burbujas. En un principio me imaginé un tratamiento envuelto con aceites y esencias, pero fue más parecido a un jacuzzi eso sí, con un agua con propiedades curativas. Desde aquí nos llevaron a andar sobre las piedras de canto rodado, mientras unos chorritos de agua fría masajeaban la circulación de nuestras piernas. Acabado esto nos llevaron a unas duchas circulares con chorros en todas direcciones que micromasajeaban tu cuerpo.

El único punto negativo para mí fue la estética de la sala de este último tratamiento, supongo que en un esfuerzo de conservar la “autenticidad” de lo que era en su principio. La sala me pareció muy austera, sin decoración y con las tuberías que conducían el agua expuestas tal cual. Esto hizo que no me diera tanta sensación de relajación. Dicho esto, una vez cerrabas los ojos, !los chorros y el micromasaje fueron espectacular! Para acabar una de mis partes favoritas del spa, el baño de vapor con eucalipto. Finalizado, ya estábamos listos para nuestro masaje final.

Salón de Manantiales en el Balneario de Lanjarón

Foto (by-nc-nd) del Balneario de Lanjarón

Por supuesto, hay montones de tratamientos de salud diferentes de entre el que podrás escoger el mejor para ti, incluso si quieres uno cosmético. En otras palabras, ¡tenemos que volver! (¿quizá para una futura escapada de chicas o un aniversario? *solo es una pista*). Nuestra primera experiencia en el Balneario de Lanjarón fue todo lo que uno pudiera pedir para una escapada de fin de semana cerca de casa (viniendo desde Málaga). Fue una viaje fácil subiendo a pocos kilómetros desde la costa y muy bien señalizado, por lo que es una gran opción si piensas en viajar a Andalucía. Y mientras estés allí recuerda probar sus vinos locales, el queso y las deliciosas “habitas baby”. Un fin de semana perfecto de relax, buena comida y naturaleza, ¡no se puede pedir más para un cumpleaños! Ruskomendamos el Balneario de Lanjarón con 4 boquerones.

Habitas con chorizo y huevo en Lanjarón

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

*** Fotos con licencia (by-nc-nd).
Foto portada (by-nc-nd) del Balneario de Lanjarón

Información sobre El Balneario de Lanjarón

Ruskomendación de 4 boquerones

Ruskomendación para El Balneario de Lanjarón: 4 boquerones

Servicio:8 Stars (8 / 10)
Comodidad:8.5 Stars (8,5 / 10)
Calidad/Precio:8 Stars (8 / 10)
Ambiente:8.5 Stars (8,5 / 10)
Limpieza:9 Stars (9 / 10)
Promedio:8.4 Stars (8,4 / 10)

Ruskomendaciones: Aprende más sobre las Ruskomendaciones