En plena Costa Tropical de Granada, coronada por un castillo y con un mar azul inigualable, se puede visitar Salobreña. Sin duda un tesoro por descubrir.

“Un azul tan azul que es oscuro y brillante. Un azul tan azul que es siempre perfecto.”
-Jean François Dumont

Las vistas desde el Castillo de Salobreña

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

¿Alguna vez has visto un zafiro de cerca? ¿O quizás un arándano cuando está en su punto? Ése era el azul del mar en Salobreña. No sabía que fuera posible que el agua pudiera tener ese color, pero mirando desde la ventana del coche mientras entrábamos al pueblo, no podía retirar mis ojos de la costa. Aunque claro, el mar es sólo la razón más obvia para visitar Salobreña. El mismo pueblo está lleno de historia, con un castillo árabe del siglo X en el punto más alto. El castillo parece estar encima de una nube con casas a su alrededor. Salobreña es un lugar mágico. En palabras de la poeta Ángeles Asencio, “Me parece irreal Salobreña.” Irreal, pero en el mejor sentido de la palabra.

El mirador en Salobreña

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Un sueño andaluz

Las calles de Salobreña

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La primera cosa que hicimos trás dejar las maletas en el hotel fue pasear por el centro histórico de Salobreña. Era un camino muy inclinado, desde la oficina de turismo pasando por las serpentinas calles y las escaleras, acompañados del calor del sol veraniego. Con estas temperaturas, es fácil entender por qué los pueblos de Andalucía están pintados de blanco. Las estrechas calles con sus largas sombras creaban un dulce respiro del calor del mediodía. Muchos de los vecinos en Salobreña tienen decoradas las paredes de sus casas con platos pintados a mano en verde y azul junto con coloridos floreros. Al volver algunas esquinas, hasta podías ver el mar. Era justo lo que uno imagina cuando piensa en un pueblo de Andalucía. Es uno de esos sitios donde no puedes parar de sacar fotos y que te hace pensar “¡Ojalá pudiera VIVIR aquí!

Las flores impresionantes de esta casa en Salobreña

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Había una vez…

La muralla del castillo en Salobreña

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En la cima del pueblo, visible desde muy lejos, se encuentra el Castillo de Salobreña. Esta fortaleza árabe del siglo X tiene, como ya podréis imaginar, unas vistas inigualables. Incluso hay una leyenda del castillo y, ¿a quién no le gusta una buena leyenda sobre un castillo? Este cuento empieza durante el reino Nazarí cuando el castillo era un sitio con jardines preciosos y cada lujo que pudieras imaginar; era la casa de una de las familias más importantes del reino Nazarí.

La entrada del castillo en Salobreña

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Uno de los reyes, Muhammed IX, tenía tres hijas a quienes quería con locura, aunque hubiera preferido tener hijos varones. El Rey Muhammed decidió preguntar a un astrólogo sobre el futuro de sus hijas queridas y la predicción fue muy preocupante. Le dijo que el rey debería vigilar a sus hijas con mucho cuidado porque al ser mayores de edad, alguien las secuestraría. Para mantenerles a salvo, el rey mandó a las hijas a vivir al Castillo de Salobreña para que estuvieran más seguras.

Vistas desde el castillo de Salobreña

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Obviamente las hijas tenían todo lo que podían desear aunque, curiosas en su cautividad, un día vieron un barco de cristianos que llegaba a la costa de Salobreña. Entre ellos estaban tres soldados que eran especialmente guapos y fue amor a primera vista. Ese amor no podía ser porque las chicas eran musulmanas y los soldados cristianos. Así que un día dos de las hermanas decidieron escaparse. La tercera hermana, Zoraida, dio marcha atrás y decidió no desobedecer al padre quedándose en el castillo. Pronto se dió cuenta de su error y al año murió con el corazón partido. Dicen que el espíritu de Zoraida deambula por el castillo rememorando a su amor perdido.

Los azulejos del castillo en Salobreña

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Yo no soy marinero, soy capitán…

Navegando en Kayak en Salobreña

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Si el mar de Salobreña es precioso desde arriba en la colina, es aún más bonito de cerca. Así que cuando nos dieron la oportunidad de hacer kayak en las calas de la costa, no lo pensamos dos veces. Con el chaleco de seguridad puesto, la crema solar echada y los remos listos salimos en un kayak amarillo contrastando con las olas azul turquesas. Pedro y yo no somos expertos en kayak (sólo lo hicimos una vez en nuestro viaje a Bar Harbor, Maine), pero nos encantó la experiencia. Ver los acantilados y la costa desde el agua cristalina nos ayudó a entender por qué tanta gente elige pasar sus vacaciones en la Costa Tropical de Granada cada año. ¿Sabías que también se puede pescar desde el kayak? No sé si pescaría algo, ¡pero siempre estamos dispuestos a probar!

Preparados con los kayaks en Salobreña

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Ondas artísticas

Las vistas desde una galería de arte en Salobreña

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Una de las cosas que me ha sorprendido de Salobreña han sido las galerías de arte que aparecieron de la nada. Visitamos una galería con muebles y arte y unas preciosas vistas desde la azotea de las montañas de Sierra Nevada y del mar. La galería, La Conca El Casino Arts Gallery, es de unas mujeres expatriadas que estaban más que dispuestas a compartir un poco sobre sus vidas con un vaso de vino. A mí me encanta este tipo de experiencia artística, pero ¿quién hubiera dicho que lo encontraría en un pueblo de la costa de Granada? También visitamos otro taller y galería de arte en la zona del Albaicín. Allí Enno, un artista alemán, pintaba paisajes estilizados y escenas de la vida cotidiana de Salobreña. Fue inspirador ver cómo trabajaba, puertas abiertas, feliz de compartir su arte con la comunidad y los viajeros a partes iguales. Y de eso se trata, ¿verdad? Conectar con la gente a través del arte.

Galería de arte en Salobreña

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Vamos a la granja (ecológica)

Visitando la granja Matagallares en Salobreña

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

La idea de una granja ecológica no es nada nuevo. De hecho, es algo que ha existido por generaciones. Pero tras una larga racha de usar químicos para crear frutas y verduras para que sean más grandes, mejores y menos naturales, parece que por fin el péndulo se mueve en la otra dirección hacia los mercados locales, verduras orgánicas e ingredientes de la zona. Nosotros visitamos la Finca Matagallares que tiene un lugar privilegiado a los pies de Sierra Nevada con vistas de Salobreña, el mar y el castillo. La granja tiene el sello ecológico y puedes pagar un poco (hablo de entre 6 y 12 euros) por visitar, aprender y luego probar las frutas y verduras frescas. Quizá no visualicéis lo que quiero decir con “probar” porque la gente en Matagallares nos trataron como reyes. Disfrutamos de una limonada casera, una ensalada de aguacate y papaya con pimienta y aceite de oliva, bocados de plátano y aguacate relleno de una mermelada deliciosa. También probamos cerezas y brevas que estaban tan ricas que tuve que frenarme para no comer demasiado. Todo esto pasaba en un patio cubierto mientras un viejo perro olisqueaba el suelo esperando que cayera algo de la mesa.

Probando fruta de la granja Matagallares en Salobreña

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Caminante, no hay camino

Senderismo en Salobreña

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

De pequeña no estaba acostumbrada a las actividades de campo, de hecho es algo que he llegado a disfrutar como adulto. Una de las cosas que más me gusta en Andalucía es poder disfrutar del paisaje natural haciendo senderismo; y en Salobreña hay un paisaje realmente impresionante. Hay sendas fáciles cerca del pueblo que empiezan en las colinas y llegan hasta el acantilado y las calas. No podía creerme lo bonito que era todo con las rocas negras saliendo en ángulos agudos desde el mar. Se ve como hace muchos años el mar llegó a cubrir lo que ahora es tierra hasta tocar el acantilado donde está el castillo. Hay otras sendas en la zona también. Si eres más experto, tienes kilómetros y kilómetros para disfrutar. De hecho, puedes combinar un paseo a la granja con senderismo y así tener una actividad de toda la mañana. ¡Igual hacemos eso la próxima vez que vayamos!

Senderismo en Salobreña

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¡Salud! Por Salobreña

Catando Ron El Mondero en Salobreña

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No puedes pasar mucho tiempo en Salobreña sin escuchar algo sobre su pasado y el cultivo de la caña de azúcar. Ha sido la producción más importante de Salobreña durante muchas décadas porque la tierra, al tener mucha agua, hace dificil cultivar muchas otras cosas. Ahora la mayoría de las fábricas de azúcar han cerrado, aunque hay una industria creciente de producción de ron. Incluso puedes hacer una cata en las bodegas de la “ruta del ron español.” Nosotros visitamos la bodega de Ron El Mondero y nos sorprendió cuánto trabajo y cuidado ponen en el proceso, además del sabor más fuerte y natural del ron artesanal.

La bodega de Ron el Mondero en Salobreña

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¿Tienes algo de hambre?

Ensalada de Fruta Tropical En Casa Emilio Salobreña

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¿Para qué os voy a mentir? Comimos muy bien en Salobreña. La primera comida la hicimos en el casco antiguo en Bar Pesetas; con una estupenda vista de Salobreña con el mar de fondo. Almorzamos salmorejo, ajoblanco y tortilla de patatas. Fue un buen comienzo culinario de nuestra visita a Salobreña. De hecho, disfrutamos tanto en Bar Pesetas que volvimos a tomar tapas esa noche – tampoco vamos a negar que era un buen sitio para ver el partido de fútbol. Recomendamos también el pescaito frito y las berenjenas con miel. El siguiente día empezaba de una forma deliciosa. Encontramos un pequeño bar cerca de la playa donde hicimos kayak que se llamaba Bar Rufino. Os lo digo más que nada porque nos sirvieron jarras de cerveza muy frías y una tapa grande de pescaito frito. Era lo mejor que podíamos pedir en ese día de playa.

Calamaritos en Casa Emilio Salobreña

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Encontramos una panadería muy chula también. Se llama Los Tolinos y hacen pan con sabores muy originales. Por ejemplo, tienen panes de tinta de calamar, de curry o de verduras de la huerta. Como pelotas de colorines, cuando rompimos los panecitos estaban tiernos por dentro y llenos de sabor. Pensamos en un montón de ideas para montaditos – con el de tinta de calamar, un mini bocadillo de calamares fritos con ali oli, luego el de verduras de la huerta con una mini hamburguesa y el de curry con pollo a la plancha y cebolla caramelizada. Pero seguro que se podrían inventar muchos más.

Pan de sabores en Salobreña

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Si quieres comer pescado, recomendamos sin dudarlo Casa Emilio. Allí comimos como reyes y todo desde la ensalada de aguacate hasta los mejillones y calamares a la plancha estaban para chuparse los dedos. Aunque la estrella de nuestra comida fue la ensalada de fruta tropical. Para cenar en el casco histórico otra buena opción es Restaurante La Traviesa. Con platos como hummus y cordero al estilo árabe, no es un restaurante de tapas tradicional. Hay algo para todos los paladares y el día que fuimos, había música en directo. No puedo pensar en mejor forma de acabar una velada en Salobreña.

Pad Thai de Carabineros en Hotel Miba Salobreña

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Un lugar para descansar y relajarse

Momento de relajación en Salobreña

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Si buscas alojamiento en Salobreña también hay opciones para cualquier tipo de viajero. Una buena opción si buscas un hotel boutique con vistas inmejorables, un restaurante gourmet y un diseño chulísimo es el Hotel Miba. Si quieres estar más cerca al centro, sugerimos o el Hostal San Juan o el Hotel Avenida Tropical. Ambos están cerca a la oficina de turismo, el mercado municipal y el casco antiguo (aunque tendrás que subir la colina). La cuarta opción es el Best Western Hotel Salobreña, que está un poco más lejos del centro, pero tiene un sendero muy bonito para llegar hasta la playa y un servicio de autobús para los huéspedes que quieren visitar el pueblo.

Aquí tienes un enlace donde ver todos los hoteles en Salobreña.

Momento de relajarnos en Hotel Miba Salobreña

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Volveremos a Salobreña muy pronto, ¡eso seguro! Nos ha encantado su onda de pueblo pequeño y su costa sin masificación. Pero lo que más nos ha enamorado es el trato con su gente. Quedaba claro que era una comunidad unida y todo el mundo quería demostrar lo bueno que tiene la zona y sobretodo su pueblo. Eso es lo que busco cuando viajo porque a fin de cuentas, si la gente que vive en un sitio lo ama, todo coge un brillo un poco más especial.

Vistas de la Sierra Nevada desde Salobreña

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Fotos con licencia (by-nc-nd).
Foto portada (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero