Luarca, Asturias

Luarca es la villa blanca de la costa verde

Luarca, Asturias

Tras salir de Avilés, seguimos por la costa y nos acercamos a dos pueblos preciosos de la costa: Luarca y Cudillero. La primera parada fue Luarca. Teníamos pensado parar el coche dentro del pueblo, pero eso resultó imposible ya que no había ni un solo sitio para aparcar en la calle. Al final estacionamos el coche durante un par de minutos en el puerto para poder contemplar las vistas del mar y el pueblo. Semejante a Lastres, el pueblo de Luarca está parcialmente ubicado en una colina grande. Desde el puerto se veía el mar a un lado y un agrupamiento de casas de varios colores y tamaños ensilladas en la cuesta.

Luarca, Asturias

Arriba del todo, había una iglesia blanca y decidimos subir para ver todo a vista de pájaro. Al empezar a subir por las calles estrechas nos recordó al día en el pueblo de Lastres cuando casi no pudimos salir de las calles adoquinadas y estrechísimas. Por suerte la subida era mucho menos costosa y llegamos a la Iglesia sin problemas. En realidad, aunque el camino hubiera sido igual de estrecho que el día de Lastres, habría valido la pena y más.

Luarca, Asturias

Desde arriba pudimos ver preciosos acantilados y el mar revoltoso del Cantábrico. Me recordó mucho a los acantilados de la costa de Irlanda y junto con el tiempo medio lluvioso y medio nublado que hacía, parecía que estuviésemos en otro país. También, en esa zona de arriba, se encontraba el cementerio del pueblo, con unas preciosas vistas al mar. El contraste del silencio por el lugar con el romper de las olas, creaba un ambiente único. Todo era muy pintoresco, con la única pena de que el pueblo estuviera tan invadido por turistas. Aún así conservaba su carácter tradicional. Es por eso que ruskomendamos una visita a Luarca con 5 boquerones.

Luarca, Asturias