Kinedomus, Aranda de Duero (Burgos)

Kinedomus Bienestar ea un lugar para relajarse y conocer el bienestar

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

El fin de semana pasado, Pedro y yo hicimos nuestra maleta y nos dirigimos por la A1 desde Madrid dirección Burgos. Íbamos para pasar la noche en el campo en un hotel, que encontramos gracias a la fácil navegación del portal de Escapada Rural. El hotel carecía de televisión, tenía unas preciosas vistas al Río Duero ¡y un circuito de spa! Y tras los meses locos que habíamos tenido mudándonos de casa, organizando todo y los viajes como Nueva York o Málaga, ¡la escapada de fin de semana era más que necesaria!

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

Tras dejar Aranda del Duero, el pueblo más cercano, y pasar numerosos campos y bodegas, nos encontramos con una pequeña señal (cuidado con esto, sobre todo si vienes de noche), marcando el camino sinuoso de grava que dirigía a Kinedomus Bienestar. Aparcamos nuestro coche frente al edificio con forma de caja y enormes ventanales con vistas a la piscina exterior. Por el “rabillo del ojo” pude ver un cartel donde se leía “Kinedomus Bienestar, ¿has conocido realmente el bienestar?” Recuerdo haber pensado: “quizá no realmente”. Y con esto entramos por el camino marcado con rejas de metal y una valla.

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

La puerta de entrada se abrió con el sonido de un cencerro, y cuando miré hacia arriba, efectivamente había un cencerro de verdad tratando de alertar a cualquiera que estuviera pendiente de la recepción. Entramos, e inmediatamente me llamó la atención un olor a vainilla y fresas en el vestíbulo. Todo estaba decorado en tonos de madera natural, y Samuel (el dueño) no tardó en aparecer en la recepción con su adorable hija de tres años a cuestas. Fuimos informados de todos los servicios que el hotel ofrecía. También nos dijeron que el desayuno, tipo buffet, se serviría a la mañana siguiente entre las 10 y las 11 de la mañana, y que si queríamos, podríamos cenar en Kinedomus, pero tendríamos que avisar antes de las 6 de la tarde para que pudieran prepararlo.

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

Para almorzar, nos dieron bastantes recomendaciones tanto en el pueblo cercano como en Aranda. También nos comentaron todas las opciones de spa que tenían. La mujer de Samuel, Marta, es fisioterapeuta profesional y, junto a otra, dan masajes para complementar los circuitos de spa que ofrecen. Por si se te olvidara traer los tuyos, ofrecen la posibilidad de alquilar los albornoces y las chanclas, y lo único que tienes que hacer es reservar la hora. Fuimos afortunados, ya que es recomendable reservar el masaje y el spa antes de la estancia, para asegurar la disponibilidad.

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

A continuación Samuel nos enseñó la sala de cardio así como las salas para pilates, las cuales eran de uso gratuito, aunque durante nuestra estancia no ofrecieron ninguna clase. Subiendo las escaleras nos encontramos con un comedor con preciosos muebles rústicos, y la sala de estar/biblioteca. En ésta podemos ver dos sillas de cuero de gran tamaño, una frente al gran ventanal con vistas a la piscina y el campo, y la otra frente a las estanterías. También había un cómodo sillón, y una mesa larga para tomar café repleta de folletos con lugares donde poder ir. Hablando de las cosas que ver, mientras preguntamos por sitios donde comer, Samuel se ofreció amablemente a mostrarnos una ruta turística incluyendo varios pueblos y sitios cercanos (lo hace con cualquier huésped). Se tomó la libertad de imprimir los mapas de Google indicándonos los puntos de partida y llegada, e incluso imprimió diferente información turística de cada sitio. ¡Esto estaba por encima de cualquier folleto! El área de biblioteca se completaba con una larga mesa con dos ordenadores donde echar un vistazo rápido a tu correo.

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

A nuestra habitación se entraba con una gran llave, y cuando abrimos la puerta vimos una cama con un dosel, una bañera y una preciosa mesa antigua en la esquina. La habitación combinaba a la perfección los toques modernos, rústicos y decadentes. En cuanto la vi supe que querría tomarme un baño en la bañera y descansar en la cama. Los detalles son importantes, por ello debería mencionar que la colcha era dorada y que encima de ella descansaba un flor (por supuesto, era una flor de mentira…pero realmente, para esta chica de ciudad con alergias, ¡no era ningún problema!) El balcón permitía vistas al Río Duero y al extenso verde campo. Es justamente lo contrario de nuestro concurrido barrio en el centro de Madrid, y mucho más que el Manhattan que había visitado una semana y media antes.

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

Antes de ir a ninguna parte, decidimos esperar en la biblioteca al fantástico itinerario que Samuel se había ofrecido a imprimirnos, y estando sentados en el sofá, vino a saludarnos Marta, la mujer de Samuel. Ella nos explicó que también era de Málaga (¡qué pequeño es el mundo!) y comenzamos a hablar. Mientras charlábamos, algunos amigos de Samuel (otros huéspedes) se nos unieron y disfrutamos de una copa mientras nos conocimos. Menciono esto porque la atmósfera de Kinedomus es muy familiar y acogedora. Es la suerte de estar en un lugar donde puedes interactuar con otros huéspedes, tanto en las zonas comunes como en el spa y zonas de ejercicio.

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

Aquella tarde, después de almorzar en un restaurante local, Pedro y yo teníamos reservada hora de spa. El área de spa es similar a la de muchos hoteles, con un camino de piedras donde caminar unas cuantas veces, una piscina con diferentes chorros de agua y cascadas, así como un jacuzzi, una sauna y una piscina exterior “congelada”. Samuel nos explicó como debíamos movernos dentro del spa, con diferentes recomendaciones. Entre ellas, deberíamos intentar ir desde la sauna a la piscina “congelada” exterior. ¡Pensadlo, estábamos en Burgos en abril y el agua estaba prácticamente helada! Cuando llegó el momento, sin embargo, apretamos los dientes y nos alegramos de saltar a la piscina helada después del calor de la sauna. La experiencia completa fue muy relajante, con música suave jugando a través de los altavoces. El único problema que pudiera haber sería que el spa al ser pequeño, podría hacer sentirte un poco apretado, si el número de personas es alto.

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

Después del spa decidimos ir a la habitación a relajarnos, tomarnos un baño en la bañera y una pequeña siesta en la cómoda cama. No echamos ni un minuto de menos la ausencia de televisión durante nuestra relajante tarde. Para cenar nos dirigimos a Aranda del Duero, que está situada aproximadamente a unos cinco minutos de Kinedomus, siendo muy fácil llegar.

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

A la mañana siguiente el buffet de desayuno era lo que nosotros esperábamos, combinando productos horneados como magdalenas, croissants y pastas, con otros como pan para tostada, yogurt, cereales, frutas, embutidos y zumos. De fondo se podía escuchar el sonido grabado del canto de los pájaros, que junto con las vistas exteriores del campo conformaban un relajante comienzo de día.

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)

Tuvimos una agradable estancia en Kinedomus Bienestar no sólo por las evidentes razones de las comodidades del hotel, sino también porque Samuel supo hacer más de anfitrión que de dueño de un negocio. Se podría decir que ellos cuidaron realmente de que todas las cosas fueran correctas, haciendo a sus invitados sentir completamente en casa, y contribuyendo en todo lo posible en conseguir la sensación de relajación y bienestar. Ruskomendamos una visita a Kinedomus Bienestar con El Boquerón de Oro porque es un lugar donde realmente puedes escapar del ajetreo y el bullicio de la ciudad, y llegar a relajarte, rejuvenecer y conectar contigo mismo y tu acompañante. El único inconveniente podría ser el precio, pero si decides tener un fin de semana de bienestar y relajación, diría que 100 euros la noche es bastante razonable. Rusko realmente disfrutó su estancia.

Kinedomus, Aranda de  Duero (Burgos)