Casa de las Conchas, Salamanca

Qué ver en Salamanca es una pregunta difícil, una ciudad que destaca por su patrimonio y ambiente

Qué ver en Salamanca, Río Tormes

Río Tormes

Otro fin de semana más nos fuimos a tierras castellano leonesas a disfrutar, esta vez, de la ciudad de Salamanca. Salamanca es una ciudad que ha sabido acoger y combinar perfectamente su historia y tradiciones, con el ambiente moderno y joven que le dan sus universitarios. Gracias a la ayuda de dos ruskofans (Sara y Javier Domínguez) que nos prepararon un magnífico recorrido y al hotel escogido, el NH Palacio de Castellanos, en pleno centro de la ciudad, tuvimos la oportunidad de empaparnos de gran parte de la oferta que esta ciudad tiene para sus visitantes.

Salamanca es una ciudad donde podríamos estar meses y años visitando monumentos y edificios históricos. Llegamos el sábado por la mañana, donde quedamos con nuestra amiga Sara para que nos hiciera un pequeño recorrido de los lugares que debíamos visitar. Llegada la hora de comer, quisimos adentrarnos en una de las calles más populares de Salamanca: Van Dyck. Quisimos probar el máximo número de lugares, pero tras cinco copas de vino con sus correspondientes tapas, creímos que lo mejor sería dejar fuerzas para visitar la ciudad.

Qué ver en Salamanca, Van Dyck

Van Dyck

Algo que me llama la atención de las ciudades castellano-leonesas, después de haber visitado casi todas, es que se sigue una curiosa rutina que la gente del lugar me podrá confirmar o rebatir. Los sábados, llegada la hora de comer, la gente se va a sus casas, todo cierra y la siesta se convierte en sagrada. Ahora bien, en torno a las ocho la gente se echa a la calle en manada, y la cultura de tapas y pinchos toma todo su esplendor. Es un solo un dato curioso, que me llama mucho la atención y que la gente de Valladolid me ha confirmado.

Qué ver en Salamanca, Convento de San Esteban

Convento de San Esteban

Dado que el hotel está en pleno centro, no quisimos ni subir a dejar cosas porque el peligro de siesta hasta nueva hora de pinchos, era bastante probable. Comenzamos nuestra ruta en el Convento de San Esteban. Posiblemente sea uno de los lugares más históricos de la ciudad, y es que fray Diego de Deza (que fuera prior del convento y preceptor del único hijo varón de los Reyes Católicos) fue quien ayudó a Cristóbal Colón para que los Reyes Católicos aceptaran la financiación de su viaje a las Indias Orientales. Según nos contaban, es la sede de la Hermandad más andaluza de la Semana Santa salmantina, la Hermandad Dominica.

Qué ver en Salamanca, Convento de Dueñas

Convento de Dueñas

Tras visitar el convento, y muy cerca en la misma Plaza del Concilio de Trento hicimos un recorrido por el Convento de las Dueñas. Lo mejor sin duda fueron sus pasteles artesanales, aunque, lógicamente, visitar el propio convento también mereció la pena. Os cuento dos leyendas sobre este convento que me parecieron muy curiosas. La primera es la de una monja negra, Chikaba, que tras morir se convirtió en blanca y está allí enterrada. La otra habla de unos túneles subterráneos donde se podía encontrar un mundo maligno, diferente del que encontrábamos en la superficie.

Qué ver en Salamanca, Torre Clavero

Torre Clavero

Si seguimos andando en dirección a la Plaza Mayor nos encontraremos con la Plaza Colón. En ella está la Parroquia de San Pablo, que bien merece la pena verla por dentro, la Torre del Aire y la Torre Clavero y una estatua de Cristobal Colón cuya posición dio origen a la rima: “¿Hacia dónde apunta Colón? A la calle de Pan y Carbón”. Un poco cansados de tanto monumento decidimos que para el sábado estaba bien y que tocaba descansar en el hotel para salir de tapas nocturnas.

Qué ver en Salamanca, Torre Clavero, Catedral

Catedral de Salamanca desde el Puente Romano

Antes de irnos de tapas quisimos llevarnos una imagen que ya forma parte de nuestro top de estampas nocturnas. Cruzamos el Puente Romano, bajamos hasta la orilla del río (sorteando diferentes roedores y animales) y no encontramos con el reflejo de la Catedral y el Puente sobre el río que parecía un espejo. Sin duda un momento de encuentro con la fotografía, hasta donde nuestro saber de este arte dio de sí. Para cenar nuestros amigos nos llevaron por el centro histórico a diferentes bares donde la verdad comimos muy bien tapeando.

Qué ver en Salamanca, Catedral

Catedral

A la mañana siguiente nos levantamos temprano para terminar de visitar la ciudad, para verla con calma y disfrutar del buen clima que ese día hacía. Nuestra primera parada serían las catedrales, la vieja y la nueva. La Catedral Nueva es gratuita y debido a sus estilos más modernos no impresiona tanto como la Catedral Vieja. Por la Catedral Vieja hay que pagar 4,75€ pero sin duda merece la pena. Una de las partes más interesantes es Ieronimus. Responde al nombre de una actividad ideada para celebrar que Salamanca fue Capital Europea de la Cultura 2002, y consiste en subir a lo más alto de las catedrales para obtener preciosas imágenes de la ciudad y observar de cerca los torreones y como está construida cada catedral.

Qué ver en Salamanca, Palacio de Anaya

Palacio de Anaya

Tras esto nos acercamos a ver el Palacio de Anaya que en la actualidad alberga la Facultad de Filosofía y Letras y donde Abi, que estudió esta carrera, encontró la motivación y sus mejores momentos foto. Momento turístico total fue el buscar la rana en la fachada de la Universidad. He de decir que si no sabes qué estás buscando difícilmente la vas a encontrar, ya que es minúscula. Como nosotros ya sabíamos por donde andaba no tardamos mucho en suponer y más tarde comprobar que ese año aprobaríamos el curso por haberla encontrado.

Qué ver en Salamanca, Casa de las Conchas

Casa de las Conchas

Hora de almorzar, y de camino a uno de los destinos que nos habían recomendado encontramos un misterioso pero encantador lugar: la librería Galatea. Allí nos ruskomendaron un pequeño restaurante o casa de comidas donde disfrutamos muchísimo de la comida. Después de comer nos acercamos a la Clerecía, pero no pudimos entrar por estar cerrada los domingos por la tarde. Donde sí pudimos entrar fue a contemplar la Casa de las Conchas y actual Biblioteca Pública. Cuenta la leyenda que bajo una de estas conchas hay una moneda de oro.

Qué ver en Salamanca, Río Tormes

Río Tormes

Aunque quedaban muchas cosas por ver, preferimos terminar nuestra estancia con un paseo por el río y un descanso en el Huerto de Calisto y Melibea, donde pudimos contemplar preciosas vistas y donde se dice que Fernando de Rojas se inspiró para el fatal desenlace de La Celestina. Así que a la pregunta de qué ver en Salamanca, solo queda decir que: por lo bien que lo pasamos, la buena comida, sus historias y leyendas, por la cantidad de sitios que visitar y por su ambiente ruskomendamos la ciudad de Salamanca con 5 boquerones.