Concurso de Castells de Tarragona

Los Castells de Tarragona es algo espectacular, lleno de trabajo y esfuerzo, que te deja sin palabras

Castells de Tarragona

Pedro, mi cuñado Javier y yo vistamos Tarragona por primera vez un domingo de agosto desde Barcelona. Eran las 11 de la mañana y ya hacía calor. Aún así quisimos aprovechar el día para visitar el casco histórico de esta ciudad en el sur de Catalunya. Entramos en la calle de los pilones (una calle con muchos pilones pintados en colores vivos que representaba un proyecto de arte callejero) y a lo lejos, la música serpentina de un instrumento que jamás había escuchado antes, nos llamó la atención. Era una música tradicional que acompañada por un ritmo de tambor, nos llevó a una calle estrecha llena de gente. Sin preveerlo habíamos encontrado las famosas torres humanas: los famosos consursos de Castells de Tarragona.

Castells de TarragonaEsta angosta calle estaba llena de gente aguantando la respiración mientras un grupo de castellers iba construyendo – persona por persona – una torre que llegaba a 11 personas de altura. Sin redes, sin soportes, solo con la fuerza humana. De hecho, el lema de ellos y que aplican en los concursos de castells de Tarragona lo dice todo: fuerza, equilibrio, valor y juicio. Esta tradición lleva siglos en el sur de Cataluña y ha sido nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los grupos que hacen estos castells o torres humanas se llaman“colles.” Normalmente hay un grupo por pueblo y estos grupos compiten en el Concurso de Castells de Tarragona que se celebra cada dos años. Las torres son, complicadas obviamente, comienzan con la “pinya” o base con mucha gente que apoya la torre, el “folre” que es, más o menos una segunda pinya, pero un poco más arriba, y luego el manilles o tercera pinya. Todos ellos apoyan al pillar, una torre de gente que crece por encima de la base más ancha. El resultado es nada menos que asombroso.

En los Concursos de Castells de Tarragona se califican los castells según varios criterios incluyendo la altura, la estructura y la técnica. Y, como ya veréis, cada colle tiene su propio uniforme, aunque todos son semejantes con pantalón blanco, una faja negra, un pañuelo rojo y una camisa de un color. Según la colle, la camisa tiene un color u otro.

Esta visita a Tarragona nos permitió ver por primera vez los castells. La calle estaba repleta de espectadores tanto de la misma Tarragona como de los alrededores. El gentío tomaba cerveza fría y los bares abrieron sus puertas para servir tapas como aperitivo. Nos acercamos todo lo que pudimos a la base de estas torres, justo en la plaza delante de la Catedral (Pla de la Seu). Después de esperar unos minutos escuchamos el son del gralle, una melodía tan festiva como evocadora que me provocó escalofríos y que me hizo aguantar la respiración mientras un colle con camisas de color lavanda construía la torre humana un nivel tras otro. Estaba tan nerviosa con el niño pequeño que subía hasta arriba al final que tenía lágrimas en los ojos con la emoción.

Castells de TarragonaDel mismo modo que cada miembro del colle había subido con seguridad, todos bajaron de la misma forma con un grito de alegría y una comenzar atronador de la música. Es una cosa asombrosa de ver y las emociones del trabajo en equipo para alcanzar una meta tan técnicamente difícil, hicieron que nunca olvidara mi primera experiencia con los castells. De hecho, ahora, repasando las fotografías que sacamos esa mañana, vuelvo a estar otra vez en ese momento delicado y triunfante cuando el niño pequeño llegó a la cima de la torre; y el alivio y orgullo puro en el esfuerzo del equipo cuando conocimos a otro colle con sus camisas verde turquesa.

Sin duda, Los Castells de Tarragona son un espectáculo acrobático y tradicional que no te puedes perder. Si tienes la suerte de estar cerca de Tarragona durante una de las fiestas de la región, hay que ir para ver los castells en directo. Ruskomendamos los Castells de Tarragona con un Boquerón de Oro por su valor cultural, su emoción y por ser algo único. No tiene nada que ver con nada que hayáis visto anteriormente y no olvidaréis del espíritu de trabajo en equipo, el orgullo cultural y la destreza presente en estas impresionantes torres humanas en el rincón noreste de España.

 

Pedro, Rusko y Javi con los castellers

Castells de Tarragona

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