El castillo de Guadalest

Cases Noves es una de las joyas que descubrimos en la Costa Blanca; un pequeño hotel boutique con todo el encanto en Guadalest, muy cerca de Benidorm y donde te cuidan como a un familiar.

Salimos de la autovía y empezamos a subir por la montaña, atravesando una serpentina carretera que nos llevó por pequeños y bonitos pueblos de Alicante. Envueltos por un paisaje espectacular, por fin llegamos a Guadalest. La decisión de parar en este pueblo fue por casualidad mientras buscaba un sitio para dormir en nuestra ruta desde Barcelona hasta Málaga, que estuviera cerca de la Costa Blanca. Lo que no sabía era que iba a ser una de las paradas que más me gustaría de nuestro viaje en coche, gracias entre otras cosas a Casas Noves, un pequeño hotel boutique que Sofía y su marido, Toni, regentan en Guadalest.

Subiendo la calle para llegar a Cases Noves en Guadalest

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Sofía y Toni comenzaron con la aventura del hotel boutique siguiendo la idea de un B&B (Bed and Breakfast), un alojamiento diferente para la gente que visita Guadalest desde la Costa Blanca y que quiere pasar la noche tranquilamente. El pueblo sigue siendo una buena excursión si te alojas en Benidorm, pero nosotros recomendamos Cases Noves si quieres darte un capricho bien merecido. En cuanto llegamos, Toni nos dió la bienvenida a la casa como si fuéramos de su familia y nos invitó a sentarnos al lado de la chimenea para que pudiera explicarnos un poco sobre Cases Noves y el pueblo.

Salón de Cases Noves en Guadalest

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Estaba anonada contemplando los suelos de azulejos artesanales pintados a mano, los soportes del techo de madera y las paredes de piedra en el acogedor salón, cuando de repente llegó Toni con un iPad en la mano. No era la primera vez que nos alojábamos en un hotel bien equipado con tecnología y un iPad en cada habitación, pero no lo esperaba para nada en este pequeño hotel, que es solo para adultos y un negocio totalmente familiar. Toni nos explicó que podíamos usar el iPad como mando para la televisión, para ver películas y series en inglés o español usando Netflix, para pedir nuestra cena e incluso para mandarle un mensaje de texto: “¿Ves este botón?” nos preguntó, “SMS Toni se llama. Pues,” y se señaló a sí mismo, “Yo soy Toni. Así que me podéis mandar un mensaje sobre cualquier cosa y os responderé lo antes posible. Después de todo, vivo en la planta de arriba.”

Habitación de Cases Noves en Guadalest

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Fue esta combinación de tecnología y toques personales lo que me gustó de inmediato en Cases Noves. Cuando subimos a la habitación la decoración era clásica y cómoda; la habitación de invitados que te encantaría encontrar en la casa de tu mejor amigo, pero con impresionantes vistas de las montañas y hasta del Mar Mediterráneo. Había un cartelito con un dibujo gracioso de Toni y Sofía (el logo no oficial del hotel) al lado de la máquina de café, por si decidías tomarte un café o una taza de té en la habitación. También había un baño bastante grande y la cama era muy cómoda. No hace falta decirlo, pero empecé a arrepentirme de reservar sólo una noche en Cases Noves.

Embalse de Guadalest cerca de Cases Noves

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Tras pedir la cena usando el iPad, Toni nos aconsejó dar una vuelta por el pueblo antes del atardecer. La mayoría de los turistas que vienen en la excursión de un día, ya se habían ido del pueblo y lo teníamos casi para nosotros solitos. Ya me imaginaba las vistas bonitas, pero el agua azul turquesa del embalse y las montañas detrás, fue aún más bonito de lo que esperaba. Caminamos por las pequeñas calles y vimos como un vecino regaba sus plantas a la luz tenue del atardecer. En un bar local pedimos un vaso de vino antes de volver para la cena y el camarero nos recomendó un vino tinto y uno blanco de la zona. Ya podía sentir como el ritmo del pueblo me relajaba, y de la misma manera, Cases Noves.

Plaza de Guadalest cerca de Cases Noves

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Pedimos la cena para las nueve de la noche. Se puede elegir la hora de la cena dentro de un rango normal, pero tienes que avisar a Sofía y Toni para que puedan preparar todo a tiempo. El comedor era bastante íntimo con pocas mesas, pero como Cases Noves sólo tiene cinco habitaciones no es un problema. Pedimos nuestro vino y Toni nos trajo un aperitivo que se llamaba “mintxo.”

Probando los mintxos en Cases Noves

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Los mintxos son como pastelitos donde la masa se hace con la harina echada directamente al agua hirviendo. Estaban relleno de col, espinacas y acelgas, todos cocinados por separado para conservar el sabor. Era una receta de la madre de Sofía, ¡cocinado por Sofía, obviamente! Para los entrantes probamos una parillada de verduras y la ensalada de mariscos. Luego como plato principal Pedro eligió el solomillo ibérico y yo el salmón. Por supuesto también hubo postre: tarta de chocolate con frutos secos y bizcocho de vainilla con frutos rojos. La cena estaba deliciosa y como Toni nos contó, cada día hay algo diferente. Es una idea genial si te quedas por más tiempo porque así no te aburres con las opciones.

Solomillo en Cases Noves Guadalest

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Tras cenar dimos otro paseo por el pueblo. Todo estaba silencioso y mirando el cielo nocturno era imposible no ver que esto era algo especial. Guadalest es uno de los pueblos de España más visitados, pero caminando por las calles vacías, nos sentimos como si lo hubiéramos descubierto por primera vez. Al volver al hotel queríamos relajarnos en una de las zonas comunes y tomar un último vaso de vino. Cases Noves tiene un “honor bar” donde puedes disfrutar de un vaso de los vinos o licores; sólo tienes que anotar lo que has tomado para pagar al final de tu estancia. También hay una habitación en la planta principal con música y otra con películas y una gran colección de DVDs. Pensábamos que sería un lugar ideal para ir con un grupo de amigos y disfrutar de una escapada de fin de semana.

Postre en Cases Noves Guadalest

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Por si no estábamos convencidos a esas alturas, el desayuno de la mañana siguiente hubiera bastado para ganar al huésped más difícil. Sofía nos preparó un banquete con zumo natural, frutas de temporada, pastelitos, huevos, salchichas, embutidos y pan para compartir (todo bien cocinado y todo local). Era mucho más de lo que esperábamos; casi como un buffet de desayuno que Toni nos sirvió en la mesa de la terraza. Lo mejor, sin lugar a dudas, fueron las vistas. Con la niebla de la mañana cubriendo las montañas sólo se veía un trozo del mar abajo. Esta era la estampa que vi en Internet y que me convenció para reservar una habitación en Cases Noves, ¡era igual o más bonito en directo!

Desayuno en Cases Noves de Guadalest

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Después del desayuno, nos dirigimos al castillo que se encuentra en la parte más alta del pueblo. Las vistas eran impresionantes y era fácil ver por qué tanta gente aprovecha de su viaje a Benidorm para visitar Gaudalest. También decidimos visitar algunos de los pequeños museos del pueblo. El que más me gustó fue uno de arte en miniatura donde el artista había pintado versiones muy pequeñas de obras famosas. Otro museo muy interesante es el de Antonio Marco que tiene un belén ecológico e innumerables casas de muñecas hechas por el artista. También paramos en una tienda para comprar mermeladas locales y probamos un licor de níspero (típico de la zona). Si hubiéramos tenido más tiempo, nos hubiéramos animado a probar alguno de los muchos caminos para hacer senderismo en la zona. De hecho, Toni tiene un libro entero de senderos diferentes para todos los niveles hecho por él e incluso te da una merienda para llevar en el camino.

Pedro y Abby en Guadalest

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Si estás buscando alojamiento en la costa de Alicante, sólo tenemos buenas cosas que decir de Cases Noves. Es el lugar perfecto para un fin de semana romántico, una escapada relajante o una velada de sábado noche. Por cierto, los sábados hacen una cena especial de tapas, así que es un buen lugar para celebrar algo especial. Sofía te dirá que no es chef profesional, pero ya os decimos nosotros que ¡todo lo que salió de la cocina estaba delicioso! Por todas estas razones ruskomendamos Cases Noves con Boquerón de Oro. Este hotel boutique vale la pena y mucho, de hecho, ¡ya estamos buscando una oportunidad para volver!

Información sobre Hotel Casas Noves

Ruskomendación de Boquerón de Oro

Ruskomendación para el Hotel Casas Noves: Boquerón de Oro

Servicio:10.0 Stars (10,0 / 10)
Comodidad:9.5 Stars (9,5 / 10)
Calidad/Precio:9.5 Stars (9,5 / 10)
Ambiente:9.5 Stars (9,5 / 10)
Limpieza:10.0 Stars (10,0 / 10)
Promedio:9.7 Stars (9,7 / 10)

Ruskomendaciones: Aprende más sobre las Ruskomendaciones

Con Sofia y Toni de Cases Noves Guadalest

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero