La Mallorquina, Madrid

La Mallorquina Madrid es una tradición de Sol para pasteles, desayunos y caprichos para merendar

La Mallorquina Madrid

La Mallorquina Madrid puede intimidar a los no iniciados. Según entras por la puerta verás que no hay ningún hueco cerca de los mostradores, con sus vitrinas llenas de pasteles y cosas deliciosas. Pero si conoces un poco el sitio, irás directo a las escaleras de la esquina del fondo a la derecha. Subes una escalera estrecha hasta un salón donde puedes probar cualquiera de las cosas deliciosas que hayas visto en la planta baja de la Pastelería Mallorquina, al mismo tiempo que disfrutas de una taza perfecta de café con leche o un zumo de naranja natural. Sin duda es una de las cafeterías con encanto y solera de Madrid. Bienvenidos, amigos míos, a un sitio sacado del pasado.

La Mallorquina Madrid

La Mallorquina lleva desde el año 1894 operando en la famosa Puerta del Sol (la respuesta Madrileña al Times Square de New York.) Esta pastelería se llama así porque su fundador, Juan Ripoll, era de las Islas Baleares. Al principio, fue famoso mayormente por sus ensaimadas. Era típico pedir las ensaimadas de la Mallorquina con el chocolate caliente espeso y delicioso. Los camareros, quienes todavía van vestidos con chaquetas blancas, te traían tu pedido y te hablaban en francés.

La Mallorquina Madrid

La Mallorquina Madrid se hizo famosa cuando las familias adineradas empezaron a frecuentar el local a principios del siglo XX y las tertulias que tomaron lugar en el salón de La Mallorquina eran delas más importantes en Madrid. Fue gracias a estas tertulias que La Mallorquina se convirtió en un centro cultural en los años antes de la Guerra Civil Española.

La Mallorquina Madrid

Hoy en día la planta baja de La Mallorquina está llena de madrileños y turistas por partes iguales que vienen a la tienda de la esquina de la Calle Mayor con la Puerta del Sol, para comprar las especialidades (incluyendo tartas y bollos, empanadas de atún y agujas de ternera). De hecho, yo había pasado por los escaparates de La Mallorquina muchas veces como turista y no fue hasta que una amiga española me animó, que decidí entrar. Era la época de Navidad y compramos una trufa gigante de chocolate. Era una bola de chocolate deliciosa cubierta de azúcar espolvoreado con sabor a chocolate.

La Mallorquina Madrid

También en la planta baja hay una pequeña cafetería y barra que siempre está llena. En general, si estás buscando la experiencia auténtica de la cultura de bar español cruzado con delicias como las napolitanas de crema- este es el sitio!

La Mallorquina Madrid

A pesar de todo este ambiente, normalmente voy al salón de la primera planta. Es un sitio que tiene un decorado muy sencillo y con mesas adornadas con una tela azul clara. Buscas tu propia mesa y el camarero, que siempre va corriendo de una mesa a otra, aparece a los pocos minutos para tomar nota. Habría que hacer un inciso aquí para avisar que los madrileños ya saben lo que quieren. No te van a dar una carta, y lo mejor es mirar en las vitrinas de la planta baja si no sabes qué bollería pedir. Yo casi siempre pido un croissant a la plancha o una napolitana. La pregunta difícil es si pedir una napolitana de chocolate o de crema porque ambas están muy ricas; ¡no se puede elegir mal! También puedes pedir chocolate, churros, zumo de naranja natural, café, etc. Y no te preocupes, hay una carta, sólo hay que pedirla.

La Mallorquina Madrid

Como si los camareros en sí mismo no fueran suficiente entretenimiento (van corriendo como si alguien les hubiera puesto una llama detrás) también hay grandes ventanas con vistas a la Puerta del Sol, y todas las personas pasando por esta enorme plaza de la capital española. Siempre me siento como si me transportara a otra época cuando voy a La Mallorquina, hay algo que me recuerda a aquellas veces que mi abuela me llevó a tomar la merienda cuando era pequeña y la posibilidad de pedir cualquier “pecado” de la carta de postres sin correr el peligro de ser regañada porque no tendría apetito para cenar. Es una cualidad propia de un sitio que es tanto tradición como capricho y todo mezclado con la historia de La Mallorquina misma.

La Mallorquina Madrid

El camarero te trae la cuenta junto con tu pedido y hay que pagar en ese momento porque hay mucha gente (aunque no te meten prisa en ningún momento). El camarero marca una “x” con su bolígrafo azul en tu ticket para que sepa que ya has pagado y ya eres libre para disfrutar de tus caprichos y la compañía. No es, a lo mejor, la cafetería adecuada para trabajar, pero sin duda es mi elección para un sitio rico en historia y una institución en Madrid. Ruskomendamos una visita a la Mallorquina Madrid con 5 boquerones.

La Mallorquina Madrid