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Déjate seducir por una ciudad de belleza única, con una cultura efervescente y verdadera  pasión por la gastronomía (con muchas estrellas Michelin)

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La primera vez que pisé San Sebastián tenía 20 años. Fui con mi compañera de universidad en el tren de noche desde Madrid. Me acuerdo perfectamente porque tenía un resfriado horrible que el médico me aseguraba que iba mejorando, pero que o por la falta de comunicación o de interés de ese profesional, al final se convirtió en casi una neumonía.

Bajamos del tren a las 6:30 de la mañana con dolor de cabeza y de oído, en busca de un sitio para desayunar mientras esperábamos que abriera la cafetería de nuestro hostal. No había nada abierto y lo primero que encontramos fue el Hotel María Cristina, a la orilla del río, y a pesar de que superaba nuestro presupuesto decidimos darnos el capricho, y allí saboree el norte por primera vez, mientras los consejos de mi madre y el telediario sobre ETA y el País Vasco bailaban en mi mente.

Puente de San Sebastián, unas de las cosas qué ver en la ciudad

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Desde ese primer viaje hace ya más de 16 años la cosa ha cambiado radicalmente. Ahora se habla del País Vasco más por su oferta gastronómica y la belleza de sus paisajes que por su relación con ETA y el terrorismo. Mi español ha mejorado mucho desde entonces, y en esta ocasión también iba acompañada por Pedro. Ahora teníamos la idea de volver para conocer San Sebastián con los ojos de blogueros y no de universitarios de botellón y Burger King para ahorrar todo lo posible. ¿Y qué descubrimos? Un encanto de ciudad que merece la pena y mucho.
Esta es nuestra miniguía con inspiración sobre qué ver en San Sebastián.

La Playa de la Concha

Playa de la Concha en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Quizás la estampa más conocida de San Sebastián es la de la Playa de la Concha. Siempre aparece en el telediario cuando hablan del tiempo y casi se puede imaginar a la gente de principios del siglo XX con sus sombrillas y sus trajes de baño cubriéndoles casi todo el cuerpo (no fuera a ser que se pusieran morenos). Es una playa muy señorial y un lugar perfecto para disfrutar de un paseo. Nosotros visitamos San Sebastián en invierno, así que no pegaba mucho un baño, pero pasear por la playa o por el paseo urbano era igual de bonito y disfrutamos mucho viendo cómo rompían las olas contra la orilla.

Plaza Gipuzkoa

Plaza de Gipuzkoa en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

No te pierdas esta gran plaza situada en pleno centro de la ciudad. El viaje lo hicimos en diciembre y nos llamó mucho la atención el belén que ocupaba casi toda la plaza. Las figuras eran enormes y representaban escenas de la historia del nacimiento de Jesús y de la Navidad. El edificio grande, nos enteramos después, alberga la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Tuvimos la suerte de deleitarnos con un coro que interpretaba canciones tradicionales y villancicos en vasco. Merece la pena en cualquier época, porque es una plaza emblemática y muy bonita donde se celebran diversos acontecimientos, ferias y festivales a lo largo de todo el año.

La Plaza de la Constitución

Plaza de la Constitución en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Situada en la parte vieja de San Sebastián fue construida en 1817 y nos recordó un poco a la Plaza Mayor de Madrid, con sus balcones y su carácter tradicional. Antiguamente aquí se celebraban corridas de toros y aún se ven los números para identificar los palcos encima de cada balcón. También aprendimos un truco de mates para impresionar a tus amigos mientras tomas un vino en la “plaza de La Consti”, que es como la llaman los donostiarras.

Si te fijas en los números de los balcones se puede elegir uno al azar, y si lo ves en perspectiva vertical, el resultado de la suma del número de la primera planta más el de la tercera, dividido por dos, es el número que tienes en la segunda planta. Así puedes proponer un reto matemático a tus amigos y siempre sales ganando por mucho vino que hayas tomado… ¡jaja!

 La Basílica de Santa María del Coro

Basílica de Santa María del Coro en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Esta iglesia impresiona tanto por su ubicación como por su belleza. Está en la parte vieja rodeada de un montón de bares de pintxos y al final de una calle estrecha que favorece el enmarcado para salir muy bien en todas tus fotos. Además, si está lloviendo como cuando nosotros visitamos la ciudad, tiene un aspecto casi recogido que invita a explorarla por dentro y por fuera.

El templo es de estilo barroco y lleva en el mismo sitio desde 1774 (O sea, que la iglesia es más vieja que mi país. Ya lo sé, no es tan difícil hablando de España que tiene una historia larguísima en comparación con los Estados Unidos) Eso sí, no se puede dejar de mirar la entrada con sus esculturas adornando cada centímetro. Luego, el interior es algo más sencillo, con sus columnas gruesas que acaban en bóvedas altas y que gracias a la Wikipedia supimos que llega a medir 27 metros en su punto más alto.

La Iglesia de San Vicente

Iglesia de San Vicente en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) Pablo

Se supone que esta iglesia es el edificio más antiguo de San Sebastián. Fue construida a principios del siglo XVI en estilo gótico vasco. Por fuera no impresiona tanto como la Basílica de Santa María del Coro, y dentro también es de tono más sombrío, pero a la vez muy bonita.  No te vayas sin contemplar el retablo del presbiterio que es una joya escultórica, obra del artista Ambrosio de Bengoechea.

La Antigua Muralla

Casi no hay restos de la muralla medieval, pero todavía se pueden contemplar algunos tramos de esta parte histórica de San Sebastián en un lugar poco esperado: el parking del Boulevard, en el mismo centro de la ciudad. Aquí también tienen unas placas con fotos para descubrir la historia de San Sebastián, aunque si quieres aprender más sobre la evolución de las murallas y su historia militar, lo mejor es pasar la tarde en el Museo San Telmo (más sobre ese lugar fascinante abajo).

El Mercado de San Martín

Mercado de San Martín en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Una cosa que siempre disfrutamos es pasear por el mercado de una ciudad. Nos encanta ver los productos locales y muchas veces hasta probar los manjares de la tierra. Eso en San Sebastián es más que posible. El nuevo mercado de San Martín tiene detrás una larga historia, y lleva en el mismo lugar desde 1884 aunque su aspecto ahora es mucho más moderno. La idea era unir tradición y vanguardia con el fin de atraer a la gente joven y mantener viva la cultura del mercado, algo que está en peligro de extinción en muchas otras ciudades españolas donde los supermercados son más “fáciles y rápidos”.

A Pedro y a mí nos encanta ir al mercado siempre que podemos, así que apoyamos cualquier propuesta que facilite y preserve ese trato personalizado y familiar de los puestos de un mercado. Aquí encontrarás los comercios tradicionales además de un moderno supermercado para lo que te falte de la compra.

El Puerto y Monte Urgull

Puerto de San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

En un rincón de la Playa de la Concha está el puerto pesquero y la dársena deportiva, una visita interesante para recordar la importancia que siempre ha tenido el mar en esta ciudad de la costa cantábrica. Además de una nueva perspectiva de la playa y la ciudad, este punto también sirve como el comienzo de la senda para subir el Monte Urgull que tiene una de las mejores vistas de San Sebastián desde arriba. Nosotros no subimos porque entre la lluvia y el frío (además de mi embarazo) no nos pareció el plan más adecuado, pero ¡lo tenemos pendiente para la próxima visita!

Museo San Telmo

Museo de San Telmo en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

A mí me encanta el arte, y como Pedro estaba planeando un fin de semana romántico, era de esperar que incluyera un museo o dos. En el caso del Museo San Telmo, se trata de un museo dedicado a la interpretación de la sociedad vasca, donde se puede aprender de la cultura de San Sebastián y sus tradiciones. Nos atrajo especialmente una exposición de José Ramón Amondarain llamada “La risa del espacio (Guernica)”. La muestra aborda unas obras basadas en el Guernica, comentando un poco la censura de la imagen, ya que la familia de Picasso tiene todos los derechos de propiedad intelectual sobre la imagen de Guernica y no se puede reproducir en ninguna forma.

Tabakalera y arte callejero

Arte callejero junto a la Tabakalera en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Otra parada obligatoria para cualquier amante del arte contemporáneo es la Tabakalera, la antigua fábrica de tabaco que ahora se ha convertido en un espacio de arte y comunidad en el barrio de Egia justo al lado de la estación de tren. Lo que a mí me pareció muy interesante fue la historia de la Tabakalera. Llevaba 90 años (hasta el 2003) como fábrica y la mayoría de los empleados fueron mujeres.

Como centro cultural tiene salones para exposiciones, un cine, una biblioteca, espacios para crear arte, una residencia para artistas y una cafetería. Recomendamos una parada técnica en la cafetería por sus opciones dulces, saladas y café orgánico.

Interior de la Tabakalera de San Sebastián y la obra Malas Madres

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

En la Tabakalera vimos una exposición muy chula de fotografía de Bernice Abbott, una artista americana que es más conocida por sus fotos de la arquitectura de Nueva York y sus imágenes científicas que realizó trabajando para la MIT. Todas las fotografías eran preciosas pero nos encantó ver Nueva York en el siglo pasado y comprobar cómo ha cambiado (y cómo no). Es como si hubieran adivinado que trabajamos con ese destino en Auténtico Nueva York y lo organizarán justo para nosotros… ¡jeje!

También quiero destacar que en esa zona hay unos cuantos murales de arte callejero que para un amante de la fotografía como yo, ha sido una delicia descubrir.

Estadio de fútbol de Anoeta

Pedro en el Estadio de Anoeta en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Evidentemente el fin de semana solo daba para unas cuantas visitas y como Pedro había programado tanto pensando en mi pasión por el arte y la fotografía, no podíamos irnos sin visitar un lugar que le apasionara a él – el estadio de fútbol de la ciudad. Somos una familia de malaguistas (da igual si bajan a segunda o si están en Champions) pero Pedro lleva toda su vida siendo fan del deporte y siempre nos gusta visitar los estadios de otras ciudades para poder imaginar mejor el partido cuando los vemos en casa.

En este caso, ha sido fácil encontrar el estadio recorriendo la ciudad en un autobús de línea. Incluso resultó interesante el paseo ya que vimos una parte diferente de San Sebastián fuera de la zona más turística.

La gastronomía de San Sebastián

Pintxo de gambas en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

No es ningún secreto que en San Sebastián se come muy bien. La ciudad es conocida por sus restaurantes de estrella Michelin y sus bares de pintxos, que salen en muchos programas de cocina con bocados de esos con los que se te hace la boca agua. No es precisamente barato comer en San Sebastián pero si planificas tu ruta bien, como lo hicimos nosotros, se puede disfrutar y mucho de una gastronomía tan rica como variada, todo con productos frescos y locales.

Pintxo de sardinas con ajo crujiente en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Entre los bocados estrella en nuestro viaje, había (entre muchas otras) una guinda con anchoa y unas alcachofas a la brasa con salsa romesco en Bodega Donastiarra, en el barrio de Gros, patatas al ajillo llamadas “el platillo” en Bar Ciaboga; una pequeña tostada frita con sardina y ajo de La Espiga, y un pincho de gambas de Bar Goiz Argi con una salsa con base de tomate riquísima. Además del rico desayuno buffet en el hotel y una cena especial con vistas al mar en el Bar Restaurante Narru, con vistas de la Playa de la Concha. Aquí os dejo unas fotos para daros un poco de envidia sana.

Pedro y Abby tomando pintxos en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

También cabe mencionar que nuestros amigos de Devour Tours tienen una visita guiada gastronómica en inglés en San Sebastián. No lo hemos probado, pero al saber cómo son sus experiencias en Madrid, Málaga y Barcelona no cabe duda de que habría sido un acierto total.

  • Guinda & alcachofas con salsa romesco: Bodega Donastiarra – calle Peña y Goñi Kalea, 13
  • Patatas al ajillo: “El Platillo” del Bar Ciaboga (calle Easo Kalea, 9 San Sebastián)
  • Pinchos gambas: Bar Goiz Argi– (calle Fermin Calbeton Kalea, 4)
Ración de patatas al ajillo en San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

  • Tostadas de sardinas: La Espiga – (calle San Marcial 48, San Sebastián)
  • Cena con vistas en Bar Restaurante Narru (calle Zubieta Kalea, 56, San Sebastián)
  • Pintxos en el barrio Gros: Bergara Bar (calle General Artetxe 8, San Sebastián)

Cómo llegar a San Sebastían

Pedro y Abby en la playa de San Sebastián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

En nuestro caso llegamos a San Sebastián en tren desde la estación de Chamartín en Madrid. Ha sido un modo de transporte muy cómodo para nosotros aunque es cierto que el viaje dura casi 5 horas. Lo bueno es que viajamos con el ordenador y un buen libro, así que estuvimos entretenidos y los kilómetros pasaron bastante rápido.

Otra opción es viajar en coche, que tampoco tiene mucho misterio, pero depende de la distancia que vas a recorrer. Desde Madrid nos pareció muy lejos, sobretodo estando embarazada. Por último, se puede llegar a San Sebastián en avión. Esa forma es quizás la más rápida, pero algo más caro según las fechas y tu punto de origen.

Dónde alojarse en San Sebastián

Lobby del hotel María Cristina en San Sebatián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Nosotros elegimos el Hotel María Cristina en esta ocasión porque como era nuestro último viaje oficial antes del nacimiento de Paula, queríamos aprovecharlo como pareja y la verdad es que estábamos encantados. Nada más entrar en el lobby me sentí especial, y de eso se trataba. Nos invitaron a dos copas en el bar, para usar durante las dos noches que íbamos a alojarnos en el hotel, y también teníamos el desayuno incluido por la mañana. Por cierto, el buffet y el salón comedor son de lujo y si te puedes permitir incluir el desayuno lo recomiendo 100%. Al ser diciembre, estaba todo decorado para la Navidad en tonos dorados, y parecía como sacado de una película. La habitación misma era grande, con una decoración moderna y un baño que me hubiera gustado para mi casa con una ducha que imitaba la lluvia.

Y si buscas otra opción, hay alojamientos para todos los bolsillos (la evidencia está en mi primer viaje como estudiante). Si quieres comparar todas las posibilidades aquí tienes un enlace:

San Sebastián lo tiene todo. En todos los sentidos.

Abby embarazada en San Sebatián

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero