Paseo por el sena

Un paseo por el Sena con cena romántica y una noche inolvidable

Paseo por el sena

Un paseo por el Sena siempre fue unas de las cosas que tuve en mente antes de llevar a Abby a París. Estaba muy ilusionado porque no sabía como saldría. Vestidos para la ocasión, nos dirigimos hacia el Restaurante La Marina, que es un barco de lujo donde cenas mientras navegas por el Sena. Todo empezó siendo maravilloso, sobre todo al ver la cara de sorpresa y emoción de Abby. El romanticismo brotaba del barco y es que la noche parisina vista a través de un paseo por el Sena es la mejor base para ello. Durante dos horas y media recorrimos la parte del Sena más turística. Hay sobre todo una imagen que nos llamó la atención, y fue cuando se paró en frente de la Estatua de la Libertad y se veía detrás la Tour Eiffel iluminada.

Paseo por el sena

Paseo por el sena

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Como restaurante la verdad es que todo fue perfecto (esperaba un mejor trato por el precio pagado, pero tampoco fue algo totalmente criticable). De las diversas posibilidades de reserva, yo había reservado un menú con bebida. Éste incluía una selección de aperitivos, un plato de carne o pescado y una selección de postres variados. Lo acompañamos con café, champgne y queso antes del terminar con un postre y brindar por nuestra felicidad. La cuenta ascendió a 200€ (duele oírlo lo sé), pero puedo asegurar que me mereció la pena, porque un paseo por el Sena y la emoción sentida son de esas cosas se viven pocas veces en la vida.

Paseo por el sena

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Paseo por el sena

Tras acabar el paseo por el Sena, salimos del barco y hacía un frío que hasta los osos polares estaban metidos en sus casas. Por ello estuvimos dubitando entre ir al hotel o no. Pero después de la visita a Montmartre, decidimos conocer también la noche de París y caminar hasta la Torre Eiffel ilumianada para situarnos debajo de ella. Tras un largo paseo a la orilla del Río Sena y después de una media hora, llegamos a la Torre. Es sin duda otras de las estampas que jamás olvidaré, nosotros juntos bajo la Torre Eiffel iluminada. Ahora sí, era momento de regresar a casa.

Paseo por el sena

Paseo por el sena

Las calles estaban un poco solitarias conforme te alejabas, pero había que encontrar el metro. Llegamos a tiempo de coger el primero y cuando nos bajamos para hacer transbordo, nos dimos cuenta que había dos salidas del vagón y cogimos la equivocada, habiendo que dar una vuelta inmensa para llegar justo en frente. Decidimos apostar y esperar al siguiente para atravesarlo, sabiendo que el que venía después era el último y que la zona donde estábamos no pintaba muy bien, y menos vestidos de gala. Hubo suerte, llegó antes el que había que atravesar y cogimos el metro llegando al hotel. Además de acertar cuando busqué hoteles en París, también acerté preparando la sorpresa a mi mujer. Ruskomendamos la experiencia de un paseo por el Sena con la cena con 4 boquerones.

Paseo por el sena

**Este artículo ha sido patrocinado por HRS Hoteles, sin ser impuestos a ningún tipo de crítica positiva o línea editorial diferente a la nuestra. Como siempre la opinión y la experiencia es totalmente personal.