Calles de Toulouse

De entre lo mucho qué ver en Toulouse, nosotros hemos querido destacar 10 razones para disfrutar en un fin de semana del atractivo de esta ciudad francesa.

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Es posible que muchos conozcáis Toulouse por ser el destino Erasmus por excelencia en el sur de Francia. Y no es difícil entender por qué tantos estudiantes quieren estar en esta ciudad. Siendo la cuarta ciudad más grande de Francia, tiene muchos bares, cafés y plazas además de una historia que data hasta los Romanos y Visigodos. La capital de los Midi-Pyrénées también ofrece una deliciosa gastronomía, mercados locales, museos de arte, arquitectura y un Museo del Espacio que despertaría el interés de cualquier visitante. Si sólo dispones de un fin de semana para explorar Toulouse, os dejamos nuestras 10 recomendaciones para sacar el máximo provecho a vuestro tiempo.

La Basílica de San Saturnino de Tolosa

Basilica San Saturnino Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

La Basílica de San Saturnino de Tolosa fue construida en el siglo cuarto. Bueno, eso no es del todo cierto, pero en el siglo IV ya había una pequeña basílica que contenía los restos de San Saturnino de Tolosa, el primer obispo de Toulouse en el año 250. La historia de cómo le nombraron santo es muy conocida en Toulouse (y también en Pamplona donde San Saturnino de Tolosa también es patrón de la ciudad).

Según cuenta la historia, un buen día el obispo decidió dar un paseo por Toulouse. Resultó ser un plan condenado desde el principio, ya que se encontró con un grupo de paganos que estaban a punto de sacrificar un toro. Cuando vieron al obispo, los paganos cambiaron de idea y decidieron que sería mejor atar el obispo a la cola del toro. En cuanto el obispo estuvo sujeto a la cola del animal, el toro empezó a correr por la ciudad. El toro subió la calle ahora conocida como Rue du Taur (sí, la calle del toro), y el obispo Saturnino obtuvo su muerte prematura convirtiéndose en mártir y ganándose el título de santo. Como fue el primer obispo de Toulouse, mártir y encima santo, la ciudad le construyó una basílica para guardar sus restos como relíquia.

La basílica se convirtió en parada del Camino de Santiago. Con el paso de los años, cada vez más y más peregrinos paraban en la basílica. Por eso decidieron construir una basílica mucho más grande para que estos peregrinos no sólo vinieran a rezar, sino también pudieran descansar y dormir. De hecho, el balcón fue construido en parte para darles a los peregrinos un lugar donde dormir mientras que la comunidad de Toulouse podía seguir utilizando la basílica para sus rezos diarios. La arquitectura es realmente impresionante con un techo abovedado muy alto (hablo de unos 21 metros de altura). Los techos son tan altos que tuvieron que construir soportes dobles (los cuales se pueden ver desde el exterior de la iglesia) y así asegurarse de que fuera segura. Con todo esto, ¡no es de extrañar que sea la iglesia Románica más grande de toda Europa!

San Saturnino exterior

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Si tienes más tiempo: Visita la Iglesia y Convento Jacobino. El convento sufrió daños importantes durante la Revolución Francesa, pero fue restaurando en los años 50 y todavía podemos ver frescos del siglo XIV. Una iglesia preciosa por dentro, aunque el sencillo exterior haga parecer lo contrario.

El casco antiguo y los edificios de color rosa

Toulouse es la ciudad de rosa

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Toulouse es conocida como la ciudad rosa por su cantidad de edificios de ladrillo en un color rojo suave. Hay una razón muy sencilla para tanto ladrillo. Resulta que, cuando estaban construyendo la ciudad, estaba de moda hacer edificios con piedras; en Toulouse el sitio más cercano para buscar piedra era los Pirineos. Mientras que hoy en día las montañas están relativamente accesibles en coche, no era nada fácil transportar las piedras en ese entonces. ¿La solución? ¡Hacer los edificios de ladrillo y disimularlos! Sugerimos dar una vuelta por las estrechas calles con mucho encanto en la zona cerca de la catedral. Los serpentinos y adoquinados callejones tienen bonitas casas una tras otra, pequeñas tiendas de lujo y patios escondidos.

 Calles de Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Si tienes más tiempo: Cruza el puente a la parte española. Esta zona era donde acababan los inmigrantes españoles cuando vinieron a Toulouse escapando del régimen de Franco tras la Guerra Civil. Es una zona de Toulouse que ignoran muchos turistas y donde puedes experimentar un poco el sabor de la vida cotidiana. Aquí antes la gente no quería vivir porque cada vez que llovía, el río se desbordaba por ese lado. Una vez construida la presa, el agua dejó de ser un problema. Ahora en vez de las subidas del agua, ¡son los precios de los pisos lo que están subiendo!

Ciudad del Espacio

Ciudad del Espacio Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Antes de visitar Toulouse, nunca me habría imaginado la importancia que tiene esta ciudad con respecto a la exploración del espacio. De hecho, es una de las capitales de la industria aeroespacial en Europa. La Ciudad del Espacio (Cité de l’Espace) es una especie de museo interactivo donde, según uno de sus diseñadores Jean-Noel Plachez, “…el público puede venir a aprender de qué va la exploración del espacio y cómo lo hacemos.” Si os suena un poco al Museo del Aire y el Espacio de Washington D.C. no vais muy mal encaminados. Hay muchas exhibiciones donde los niños (y adultos) pueden tocar y probar sus conocimientos del espacio. Nos gustó especialmente pasear por la estación espacial Mir y ver el modelo a tamaño real del Ariane 5 en los jardines del museo.

Ciudad del Espacio Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Si tienes más tiempo: No dejéis de ver una película en la sala IMAX. Nosotros vimos una que explicaba el trabajo que están haciendo los astronautas de la NASA para la próxima misión a Marte. Como alguién que es muy de letras os digo que no me moví durante los 45 minutos de la película. También recomendamos la cafetería del museo donde a priori podríais esperar comer sándwiches o una hamburguesa con patatas. ¡Para nada!, una buena chuleta de cerdo y una ensalada de salmón deliciosa fue lo que tomamos. ¡Sin duda La Ciudad de Espacio merece la pena una visita!

Capitole (dentro y fuera)

Dino con el Capitole Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

No es ninguna sorpresa que os sugiramos una visita a la plaza de la Capitole. El enorme ayuntamiento es un precioso edificio y sin duda la estrella de la plaza. La fachada data de 1750 y utiliza el ladrillo rosado característico de Toulouse. Lo que más me gustó del Capitole fue la parte interior. Aunque parezca algo imponente, cualquier persona en Toulouse puede entrar en el edificio del Capitole, y debería hacerlo.

Subiendo una gran escalera de piedra encontrarás varias salas con techos altos y obras de arte en las paredes. De hecho una de las salas tiene murales pintados en el techo con detalles en oro y espejos gigantes. Bien podría ser el palacio de algún noble, pero no, pertenece a la ciudad de Toulouse. Si eres residente en la ciudad incluso puedes casarte mediante ceremonia civil, con estas bonitas decoraciones. No está nada mal ¡digo yo!

 Capitole Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Si tienes más tiempo: Camina por el perímetro de la plaza y mira hacia arriba. Varios artistas han pintado el techo que cubre el camino al lado opuesto de la plaza (donde hay cafeterías). Las pinturas narran la historia de Toulouse y de sus residentes más conocidos (busca a San Saturnino de Tolosa y el toro en uno de los paneles). También puedes disfrutar de un café o una caña en la plaza. Es verdad que pagas algo más, pero las vistas valen ese euro o dos de más.

Mercado Victor Hugo

Mercado de Victor Hugo

Foto (by) de Mandy

Uno de nuestros sitios preferidos para visitar en cualquier ciudad es el mercado local. Se puede aprender mucho sobre cómo vive la gente a través de sus interacciones en el mercado. En Toulouse hay varios mercados, pero la gente suele tomarse el aperitivo en el Mercado Victor Hugo.

Aunque no sea el más atractivo (está situado justo al lado de un parking urbano), los puestos tienen comidas muy frescas y deliciosas de la zona. Aquí podemos comer salchichas, carne de caballo, queso, croissants o vino, vaya que tienen una gran variedad. En palabras del blogger de comidas de Sydney, John Bek “¿Te apetece un vaso de tinto con tu croissant de almendras? Aquí te lo puedes tomar y nadie te mira mal.” ¡Genial! ¡Nos apuntamos!

Salchicha en mercado de Toulouse

Foto (by-nc-nd) de Stign Nieuwendijk

Si tienes más tiempo: Visita el Mercado Saint-Cyprien. Este mercado abre cada día excepto los lunes. ¿El lunes qué pasa? Es el día que abren los puestos para libros, donde a veces se pueden encontrar ediciones de coleccionistas. Si te gusta el mundo literario, es un buen día para ir. ¿Otra razón para visitarlo? Es el único mercado cubierto de Toulouse que conserva su estado original, por lo que podrás experimentar cómo eran los demás mercados hace años.

Ver la puesta de sol al lado del río

 Puesto del sol Toulouse

Foto (by) de Maxime Raphael

En realidad esto no requiere mucha explicación. El río en Toulouse es el Garonne. Si eres igual de malo que yo en cuanto a la geografía (pido perdón a mi profesor de geografía de primero de la ESO, el Sr. DiPaolo, que puso todos sus esfuerzos para que los mapas parecieran interesantes), el Garonne fluye hacia el norte y Bordeaux (región que suena más por sus famosos vinos). Lo que tú tienes que saber es que las puestas de sol son doradas y preciosas allí al lado del río. Además han construido unos escalones justo al lado del Pont Saint Pierre para poder tener dónde disfrutarlo.

Toulouse Puesto del sol

Foto (by-nc-nd) de StefSince1985

Si tienes más tiempo: Compra un picnic para cenar o unos macarons mientras disfrutas de cómo el sol desliza por debajo de los edificios. O también coge tu trípode, algo que echamos de menos ,pero que no cabía en nuestra llenísima maleta.

Museo de los Agustinos en Toulouse

Musee Agustins

Foto (by-nd) de Guillén Pérez

Este museo de Bellas Artes presenta arte clásico que incluyen esculturas y pinturas desde la Edad Media hasta el principio del siglo XX. El museo se encuentra en un antiguo monasterio que fue construido en el siglo XIV, así que también es de interés arquitectónico. El edificio en sí es muy bonito y en el patio interior tienen una fila de gárgolas que posan vigilando el jardín.

Si tienes más tiempo: Visita también Les Abattoirs, la galería de Arte Contemporáneo. Con más de 2.000 obras, es una visita obligatoria para cualquier amante de este estilo de arte. Si tienes suerte, incluso podrás ver la “Cortina de Picasso.” Es una obra hecha por Picasso y Luis Fernández, que aunque la hayan restaurado completamente desde su terminación en 1936, la cortina no está siempre a la vista del público.

Todo de pastel y violeta

Pastel en Toulouse

Foto (by-nc-nd) de Jesús Pérez Pacheco

Aunque esto no sea un monumento o una atracción, es algo muy importante e intrínseco a la identidad de Toulouse. Pastel no es una tarta, sino un tipo de planta que usaban para teñir las prendas de azul antes de que descubriéramos los químicos o el índigo en las Américas. Resulta que la planta que usan para hacer pastel es muy difícil de cultivar y, en Toulouse, tienen unas condiciones climatológicas perfectas para ello.

Por lo visto al rey le gustaba el color azúl para sus trajes y en esa época todo el mundo quería parecerse al rey. Así que unos hombres de negocios muy astutos se convirtieron en ricos gracias al pastel, que conseguía este efecto. El pastel se vende en bolas que hacen usando el polvo de la planta mezclado con agua para así formar la bola. Luego la gente compraba estas bolas, las rompía y volvía a añadir agua para que se convirtiera en tinte. El tinte teñía todo un bonito tono de azul claro. Hay varias tiendas en Toulouse donde puedes comprar cualquier cosa de pastel; desde cremas para la cara, fulares hasta jerseys teñidos de azul.

Macaron violeta en Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

¿Y qué es eso de las violetas? Otra razón por la qué Toulouse tiene fama es por sus violetas. Es uno de los símbolos no oficiales de la ciudad y hay muchas tiendas donde puedes comprar cualquier cosa de violeta: tartas, caramelos, recuerdos, etc. Sé que suena extraño, pero ¡los caramelos realmente saben a lo que imaginaría que sabe una violeta!

Jardín japonés

Jardin en Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Justo al lado de nuestro hotel encontramos uno de los jardines públicos de Toulouse, “Les Jardins Compans Caffarelli”. Este espacio verde nos vino genial porque viajábamos con nuestro perro, Dino. Así que mientras paseamos por las verdes sendas descansando de las calles del centro, dimos con el jardín japonés. Desafortunadamente el perro no podía entrar, pero aún así descubrí rincones preciosos con un pequeño puente rojo y un pabellón de té bastante grande. Si buscas un sitio para pasear o para conectar con la naturaleza este es un espacio único y sorprendente.

Jardin Japones en Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Si tienes más tiempo: Visita los Jardines Reales que conformaron el primer parque en Toulouse. Junto a las plantas exóticas y el precioso parque, también hay un estanque con patos. ¡Seguro que a Dino le hubiera encantado!

¿Tomamos algo?

Crepes rellenos de verduras en Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Algo que no dejamos pasar por alto cuando viajamos, es probar algunos sitios locales donde disfrutar de la gastronomía. En este viaje encontramos unos sitios que nos gustaron mucho. Para algo dulce, no puedes perderte los macarons de Patisserie Conte (37 rue Croix Baragnon). Probamos un macaron de violeta y encontramos la perfección entre el dulce y el ligero. Y os digo una cosa, ¡al paladar de esta americana, me supo a “Francia”!

También encontramos un buen sitio de barrio para tomar crepes. Estaba totalmente fuera del camino turístico y lleno de gente local, así que pintaba bien. Le Grenier de Pépé (1 Rue Denfert Rochereau) sirve crepes salados y dulces. Pedimos dos crepes salados y cada uno venía con una ensalada sencilla con salsa de mostaza. También tomamos una pequeña jarra de vino de la casa y no podríamos haber estado más contentos al recibir la cuenta. ¡Menos de 10 euros por cabeza y una comida y servicio excelentes!

Si buscas un bar de vino divertido, prueba Nº5 Wine Bar (5 Rue de la bourse). Se puede comprar una tarjeta y luego usar las máquinas en la pared. En éstas eliges comprar un sorbo, medio vaso o un vaso entero de entre varios vinos locales e internacionales. Encontramos algo para todos los gustos y también puedes pedir algo para picar con tu vino. Sugerimos un plato de queso. ¡A fin de cuentas, estamos en Francia!

Pato en Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

¿Sigues con hambre? Prueba Le Genty Magre (3 Rue Genty Magre). Este restaurante se especializa en la cocina francesa y nosotros pedimos el pato. Es un restaurante más caro, así que tenlo en cuenta. Pero si buscas un lugar para una noche especial, es un sitio muy acogedor y en pleno centro. Lo que más me gustó fue al final de la cena cuando nos trajeron mini galletas-magdalenas. No es mala estrategia para que pagar la cuenta se convierte en algo menos doloroso. ¡Jeje! Y no olvides si todavía tienes más hambre el plato típico de Touoluse: El Cassoulet.

Dónde alojarse en Toulouse

Nuestra opción para este viaje fue alojarnos un poco a las afueras del centro, pero fácilmente accesible andando. El Novotel Centre Compans está justo al lado del Jardín Japonés y la zona de negocios, un área tranquila con mucho ambiente durante el día. El hotel en sí ofrece todas las comodidades para una estancia relajada, con camas cómodas, WiFi, buen restaurante y además nos dejarón dejar a Dino solo en el hotel. ¡Sin duda una opción que recomendamos!

De todas formas, si quieres encontrar más hoteles dónde alojarte, en este link puedes ver todos los hoteles en Toulouse.

Rue du Tour Toulouse

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Fotos con licencia (by-nc-nd).
Foto portada (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero