Atenas, Grecia

Todo lo que hay que ver en Atenas es sorprendente, ancestral y moderno para generar belleza

Partenón, algo que hay que ver en Atenas

Viajé a Grecia hace unos cuantos años, en la primavera del 2009, con unas amigas del Máster que hice en la Universidad de Saint Louis, Madrid. Cogimos el vuelo a Atenas desde Madrid por la tarde/noche y al llegar sólo tuvimos tiempo para ir al hotel y esperar que hubiera una máquina para comprar agua. Aprendimos, en el viaje en taxi hacía el hotel, que no estaba ubicada en el mejor barrio de Atenas, pero como el precio estaba bien y todo estaba más o menos limpio, decidimos quedarnos.

La mañana siguiente nos levantamos temprano para poder aprovechar el día. El hotel nos ofreció un desayuno que consistía en pan, yogur, ingredientes para sándwiches como jamón, queso o un huevo duro, así como té, café y zumo. Después de desayunar, fuimos hacía el Museo Arqueológico Nacional. Dentro, había un sinfín de salas con estatuas y azulejos de hace miles de años. Creo que la cosa más interesante era los pequeños recipientes para el agua. Te das cuenta de que las cosas se hacían no sólo por su utilidad sino también para ser decorativas.

Atenas, Grecia

Después del museo cogimos un tranvía. Eso parece fácil, pero la verdad es que fue bastante difícil enterarnos de cuánto costaba entrar, cuál teníamos que coger y dónde bajar del tranvía para poder llegar a la zona de las famosas ruinas de Atenas. Por fin llegamos al Templo de Zeus. La zona consistía de un grupo de columnas y un arco grande. Si sólo fuera eso, a lo mejor no habría sido tan impresionante, pero arriba a la izquierda, también se podía ver el Partenón, el cual nos dio una idea de cómo tuvo que ser Atenas muchos años atrás.

Atenas, Grecia

Seguimos nuestra visita para ver el Acrópolis y el Partenón, dos elementos claves que ver en Atenas. Claro está que era el momento para hacer muchas fotos y el sitio estaba lleno de turistas. Aun así no podía parar de pensar en los famosos oradores que subieron esos mismos escalones y luego vieron toda Atenas desde lo alto de aquella colina. Bajamos la colina por el otro lado, pasando la Ágora, o mercado. Mi mente pensaba en el regateo que se tuvo que producir en aquel sitio.

Atenas, Grecia

A estas alturas ya teníamos mucha hambre y decidimos parar en un restaurante para comer. Pedimos una ensalada griega auténtica con su queso feta fresco, aceitunas negras, lechuga, pimientos rojo y verde, cebolla y todo ello aliñado con aceite de oliva. También pedimos un pastel de espinacas con sus tapas de ajo, espinacas y hojaldre, y un soulvaki (una brocheta de cordero servido con arroz) y todo ello para compartir.

Después de comer, encontramos una pequeña zona de compras con muchas tiendas pequeñas y puestos individuales en un barrio que se llama Monastiraki. Incluso vimos una banda de música tocando algunos temas populares en la plaza. Tomamos un café rápido y luego volvimos al hotel para descansar antes de cenar en un restaurante que estaba a unos 15 minutos andando del hotel.

Barrio que se llama Monastiraki en Atenas, Grecia

Esa noche compartimos un entrante de queso frito y pan con pasta de aceitunas negras. Yo pedí la pasta de mariscos, que era linguini con salsa de tomate, gambas y mejillones. Brindamos por nuestras vacaciones en Grecia y el dueño del restaurante nos invitó a probar un poco de ouzo (el famoso licor griego que sabe a regaliz). Con eso, decidimos cerrar la noche y volver al hotel para descansar y estar listas para las aventuras del día siguiente.

Atenas, Grecia

Segunda parte de una ruta llena de lugares históricos que ver en Atenas y comida fantástica

Estadio Olímpico de Atenas, Grecia

El Segundo día empezó con una visita al Estadio Olímpico. Obviamente no es el primer estadio olímpico, pero como estábamos en Grecia- la cuna de los juegos olímpicos, fue algo simbólico e importante que ver. No era más que un campo con gradas y una estatua grande al otro lado de la calle. De todas formas, ¡en mi mente resonaba la canción de Rocky!

Desde el estadio seguimos para visitar el Palacio Griego. Tuvimos suerte y vimos el cambio de guardia. Paro aquí para comentar los uniformes interesantes de los guardias. Llevan una chaqueta azul marino con una cosa semejante a una falda escocesa con medias blancas y zapatos de punto con un pon pon al final. También llevan un gorro rojo muy vivaz. Bastante interesante ya que es muy distinto a cualquier cosa que podrías ver en España o en los Estados Unidos.

Atenas, Grecia

Continuamos con una visita en un parque pequeño al lado del palacio que también formaba parte de los Jardines Nacionales. Como estábamos en Grecia a principios de abril, no se podían ver muchas flores, pero era una zona bonita para dar un paseo.

Atravesamos una de las calles principales de Atenas pasando el Parlamento, la Academia de Artes, un edificio universitario, y lo que parecía la Biblioteca Nacional. En este punto era la hora de comer y encontramos un sitio para probar un auténtico gyro griego (se pronuncia yee-ro). Venía con pan de pita, tomate, cebolla, una salsa de mostaza y pollo. Para el postre probamos un poco de helado de un puesto en la plaza principal de Atenas. No era muy distinto al helado en España, aunque he de decir que estaba muy rico.

Nuestra comida en Atenas, Grecia

Esa tarde descansamos antes de salir para ver Atenas de noche. Acabamos en una zona bastante turística (Plaka) para cenar y al final uno de los mil camareros nos convenció a entrar en su establecimiento. El sitio que encontramos tenía una zona de terraza y radiadores pequeños así que aprovechamos para disfrutar del aire libre. Probamos otro plato griego que se llama mousaka. Es básicamente lasaña griega con capas de berenjenas, carne de cordero y bechamel. En resumen ¡delicioso!

Después de cenar paramos en un bar de la zona conocido por su ouzo. El bar tenía barriles y botellas en la pared, así que supongo que para uno que entienda de ouzo habría sido aún más interesante. Mis amigas y yo no sabíamos mucho, pero disfrutamos probando la bebida tradicional mientras conocimos otros viajeros en las largas mesas. Conocimos a un grupo de Albania y a otro grupo de Italia. Con poco espacio y largas mesas, el sitio tenía un ambiente muy agradable que te invitaba a conocer a gente nueva. Fue una noche muy divertida pero decidimos irnos al hotel un poco temprano porque el día siguiente teníamos planeado una visita a la Isla de Egina.

Atenas, Grecia