Llegando en barco a Greenwich, Londres

Navegar por el Támesis es una opción magnífica para llegar a Greenwich y poder poner los pies en dos husos horarios diferentes

Llegando en barco a Greenwich, Londres

El motivo de este viaje que hice a Londres con mi hermano fue algo totalmente azaroso (aunque siempre había tenido la intención de perfeccionar mis conocimientos de inglés con un curso en el extranjero, siendo una de las opciones esta bonita ciudad, en cualquiera de las muchas escuelas de inglés en Londres como ESL Idiomas). Una de las zonas que queríamos visitar era Greenwich y elegimos la opción más original para llega: un paseo en barco por el río Támesis. Mientras esperábamos el barco, pudimos hacernos fotos muy conseguidas del Támesis con el London Eye de fondo (la noria).

Llegando en barco a Greenwich, Londres

Recuerdo que ese día hacía un frío bastante considerable, que por otro lado es algo normal del mes de Noviembre en Londres. Era la primera vez que estábamos en Londres y había que sacrificarse, por lo que fuimos de los pocos valientes que subimos a la cubierta del barco. Eso sí, las vistas eran mucho mejores que las que se podían divisar desde el camarote. En nuestro viaje pudimos contemplar maravillosas vistas de monumentos como el Tate Modern, la Torre de Londres, el Puente de Londres, la zona financiera, impresionantes edificios victorianos, además de un agradable paseo por el famoso río de la ciudad londinense.

Llegando en barco a Greenwich, Londres

Foto vía Andy Roberts

Aunque era posible pararse en cuatro paradas distintas, nosotros queríamos llegar hasta la última que era Greenewich por aquello de visitar la zona del meridiano. Tras una hora de viaje en el barco al fin llegamos. Recuerdo perfectamente que era las cinco menos cuarto, porque cerraban el parque donde se encuentra el meridiano a las cinco, así que tuvimos que subir la colina por la que se accede de prisa y corriendo.

Llegando en barco a Greenwich, Londres

Foto vía Toms Bauģis

Cuando por fin llegamos, algo exhaustos, nos dice el vigilante que ya está cerrado y que por tanto nos tendríamos que quedar sin nuestra preciada foto en dos husos horarios distintos. Con un inglés de lo más educado posible y haciendo gala de nuestra simpatía (y algo de cara dura), le dije que nuestro viaje se basaba en esta foto y que era nuestra ilusión desde chicos. Bien por pesados o porque logré darle pena, nos dejó entrar rápidamente consiguiendo unas panorámicas que nunca olvidaré.

Llegando en barco a Greenwich, Londres

Foto vía Andy Roberts

Una de las cosas malas de esta ciudad, como podréis ver (bueno y de muchas otras europeas) es que cierran los edificios importantes pronto (lo cual también permite que sean gratuitos por otro lado). Tras conseguir nuestro objetivo, nos sentamos a descansar en el precioso parque de Greenwich, que aunque situado a las afueras da mucho juego por la zona. Bajamos de nuevo la colina y nos detuvimos a entrar en el Museo Nacional Marítimo, que está junto a la Casa de la Reina (The Queens House).

Llegando en barco a Greenwich, Londres

Foto vía Andy Roberts

Un museo interesante, pero que tampoco merece la pena visitar expresamente (según recuerdo). Una de las atracciones de la zona es el barco de Cutty Sark, pero desafortunadamente estaba en obras, por lo que nos quedamos sin verlo. Como estábamos en una zona bastante alejada, el metro no llegaba hasta ahí, sino que lo hacía lo que se conoce como el DRL o tren ligero (parecido al cercanías). Así terminamos nuestra aventura viajando desde Canary Wharf hasta Bank para seguir descubriendo Londres.

Llegando en barco a Greenwich, Londres

Foto vía Gavin Stewart