Río Lee en Cork, Irlanda

Visitar Cork durante un día nos regresó a la jungla de asfalto tras nuestra estancia en Youghal

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Río Lee en Cork, Irlanda

Río Lee

El autobús entró en la ciudad para visitar Cork, a una hora del pequeño pueblo de Youghal, donde nos estábamos alojando, y recuerdo haber pensado que todo me resultaba muy familiar. Tardé un poco en darme cuenta de que el puerto industrial se parecía en muchos aspectos a Pittsburgh, en Pennsylvania, la ciudad de la familia americana de Rusko. Pasamos las grúas y los edificios parecidos a grandes cajas grises, que hacían juego con el cielo de la mañana irlandesa, y desembarcamos en la estación de autobuses de Parnell Place. Allí nos ubicamos y fuimos en búsqueda de lo que la ciudad de Cork nos tenía que ofrecer. Cork es la tercera ciudad más grande de Irlanda y estábamos deseando una vuelta a la civilización.

Torre en Cork, IrlandaAquí tengo que hacer un inciso para admitir que aunque el pueblo de Youghal es muy encantador y muy bonito para visitar durante un par de días, soy una persona a la que le gusta la ciudad. Desde pequeña me ha gustado más la jungla de asfalto. Mi madre me llevó a la biblioteca pública de la ciudad en el autobús público para escuchar los cuentacuentos, aprendí a nadar en la ciudad en el YWCA (la versión femenina de la famosa YMCA), y después disfruté de mi merienda de galletas saladas con crema de cacahuete sacadas de una máquina. Me encanta sentir el asfalto debajo de mis pies y saber que puedo perderme en un museo, una tienda o en el laberinto de calles, los sonidos y los olores. El campo tiene sus beneficios, no lo niego…pero tras una semana de vida en el pueblo de Youghal estaba muy emocionada de pisar otra vez las calles de una ciudad.

Decidimos comenzar bajando Patrick Street, la cual se encuentra muy cerca de la estación de autobuses y pertenece a la zona comercial de Cork. Pasamos la estatua del Padre Mathew, un cura capuchino del siglo 19 que sirvió durante mucha de su vida en Cork y fue conocido por sus esfuerzos por aliviar el sufrimiento durante una epidemia de cólera y la Gran Hambruna. Mientras pasamos las tiendas tan conocidas de la calle empecé a pensar en cómo podríamos partir de la senda tan conocida para ver lo que era el Cork verdadero. Giramos por una callejuela y poco a poco salimos del centro de la ciudad hasta que lleguamos al Rio Lee.

Flanqueamos el río por una línea de casas pintadas en colores vivos como rosa, azul y rojo. Resultó ser un contraste bastante impresionante con el cielo gris y lo que encontramos al otro lado del río fue una colina muy inclinada que nos llevaría a la zona Shandon de la ciudad. Tras cruzar el puente empezamos a subir la cuesta para ver este barrio típico de Cork. Nos dimos cuenta de que era una zona mucho más residencial y no había tanto movimiento como en la zona de Patrick Street. Era un barrio más tranquilo con su carnicería, sus jugueterías tradicionales, restaurantes indios e iglesias.

Mercado de Cork, Irlanda

Mercado de Cork

La estructura más conocida en Shandon es la torre de la Iglesia de Shandon. Se conoce como “La Mentirosa de Cuatro Caras” porque cuando miras al reloj desde abajo, parece que cada lado muestra una hora distinta. No hice la prueba, pero sí que nos impresionó la altura de la torre en contraste con las casas bajitas de la zona.

Cerca de la iglesia encontramos el Museo de Mantequilla de Cork. No sabía que Irlanda, y más específicamente Cork, tenía tanta historia con respecto a la fabricación de mantequilla. Decidimos entrar y me sorprendió que hubiera mucha historia acerca de la mantequilla y la historia de Cork. Resulta que la mantequilla fue uno de los productos claves en el condado de Cork. El museo nos enseñó cómo la gente hacía la mantequilla en sus casas, cómo la guardaba, transportaba e intercambiaba. Creo que la cosa más interesante del museo fue la exhibición de las herramientas y los anuncios antiguos de la marca Kerry Gold.

Tras salir del museo fuimos dirección al río. Era la hora de comer y decidimos no perder mucho tiempo, así que compramos una taza de sopa y un sándwich en una de los restaurantes de cadena que había vendiendo sándwiches panini, ensalda y sopa. En la zona de Patrick Street y Princes Street había muchos de estos, junto con el McDonalds, Burger King y KFC que no podían faltar. Luego visitamos al Mercado Inglés. Este mercado empezó en la época de Jaime I, alrededor del año 1610. Es un mercado cubierto donde puedes comprar verduras, frutas, carne y pescado.

Cuando pasamos el mercado estaba lleno de gente buscando los productos únicos que a lo mejor eran más difíciles de encontrar en el supermercado normal. No sé si vosotros opináis lo mismo, pero a mí siempre me interesan los mercados, especialmente en otro país. Los productos a la venta son a la vez familiares y diferentes, no conocidos y deseados. Pasamos puestos con pastelitos y pan irlandés. Otros puestos tenían verduras de colores vivos (no os olvidéis que en Irlanda llueve mucho.) Y otros tenían cortes de carne que no nos eran muy familiares como lengua de buey. Incluso había una tienda vendiendo trucos y juguetes para bromas que un niño de cualquier edad habría querido seguro. Se puede visitar el mercado de lunes a sábado desde las 9 hasta las 17:30h.

Calles de Cork, IrlandaQuedaba tiempo para una última parada antes de irnos de Cork: La Catedral de San Finbarre. Esta iglesia enorme y preciosa está construida en el estilo gótico francés y tiene sus orígenes en el año 650. Me impresionaron mucho las gárgolas y los contrafuertes que son visibles desde el exterior junto con la ventana rosa. A lo mejor no sabéis quién fue San Finbarre (¡yo tampoco lo sabía!) Resulta que fue el fundador y es el patrón de Cork. Fundó un monasterio en el siglo VII y en los años siguientes ese mismo monasterio atrajo a los vikingos que vinieron a robar la ciudad, pero a lo largo de los años hicieron una colonia allí. Es una anécdota interesante para acompañar a una iglesia tan bonita.

Después de la visita a la catedral anduvimos dirección la estación de autobuses, parando en el camino para un helado de merieda. No olvidéis que hay muchas vacas en la región, ¡así que el helado era casero y delicioso! Aparte de todo esto también visitamos en otra ruta el Castillo de Blarney, donde está la piendra de lo elocuencia. Para terminar señalar que llegar en avión a Cork es fácil desde las diferentes capitales europeas. Os ruskomendamos consultar la página de Momondo para encontrar buenas ofertas y hacer una escapada a esta preciosa ciudad. Ruskomendamos una visitar Cork con 5 boquerones. Es una ciudad única en la cual me habría gustado pasar más tiempo.

Catedral de San Finbarre en Cork, Irlanda

Catedral de San Finbarre

Abby tras visitar Cork, Irlanda

Casas de Cork, Irlanda

Mercado de Cork, Irlanda

Mercado de Cork

Gárgola de la Catedral de Finbarre en Cork, Irlanda

Gárgola de la Catedral de Finbarre

Iglesia de Shandon en Cork, Irlanda

Iglesia de Shandon

Ruta para visitar Cork en un día

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