Qué ver en Waterford, Irlanda

Hay mucho que ver en Waterford además de su famosa fábrica de cristal

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Viajar a Waterford, Irlanda

Waterford es una de las ciudades más antiguas de Irlanda. Fue fundada en el año 914, sus orígenes son vikingos y todavía se pueden ver muchos restos de la época medieval. Pero lo que más me sonaba a mí antes de visitar la ciudad era su famosa fábrica de cristal. La fábrica de Cristal de Waterford (Waterford Crystals) fue el primer sitio que quería visitar ya que tienen una tienda/centro para visitantes bastante impresionante. Dentro encontramos cubiertos de cristal, esculturas que reflejaban la luz y algunos más irreverentes cómo una pelota de rugby y una escultura del carruaje de Cenicientas. También ofrecen visitas guiadas para aprender sobre el proceso de hacer los famosos cristales, pero como sólo tenía un día para visitar la ciudad, opté por ver la parte de la tienda.

Cerca de la fábrica de Waterford Crystals está la torre de Reginald. Es uno de los edificios cívicos urbanos más antiguos de Irlanda. También forma parte del llamado “triangulo vikingo” de la ciudad, que define el borde del campamento vikingo del siglo X. Fue una torre de defensa construida al principio del siglo XIII y usada como Casa de la Moneda y también como una cárcel y sitio de guardia militar. Hoy día dentro de la torre se puede ver artefactos vikingos, monedas, broches y armas antiguas.

Qué ver en Waterford, Irlanda

Seguimos andando por el Rio Suir hasta encontrar la famosa Torre del Reloj de Waterford. Esta torre fue construida en 1861 y mide unos 13 metros. Ahora sirve como un punto de encuentro cerca del río. De allí entramos un poco más en la zona histórica de Waterford. Hay que notar que la ciudad es bastante pequeña y se puede visitar andando tranquilamente. Subimos hasta ver Christ Church Cathedral. La iglesia lleva en Waterford desde el siglo XI y es la única catedral neoclásica Georgiana en Irlanda, por eso se considera como un edificio con mucha importancia arquitectónica. La iglesia está abierta para visitas de lunes a sábado, pero como nosotros visitamos la ciudad un domingo no pudimos entrar. Es una pena porque habíamos visto fotos del interior de la catedral y es ligeramente distinta a una catedral española. Por lo visto, la catedral fue reconstruida en el siglo XVIII porque la congregación quiso una iglesia con más luz y aire, pero aún así usaron algunas de las piedras originales de la época de los Normandos de 1210.

Tras ver la Catedral era la hora de comer, así que nos dirigimos a George´s Street. Allí encontramos muchos sitios donde se podía comer algo ligero y sentarnos la terraza para ver a la gente pasear. Como no es típico comer mucho a la hora del almuerzo pillamos un sándwich con patatas fritas y disfrutamos de la cantidad de gente paseando un domingo por la tarde. Después de comer vimos una puerta de hierro que tenía las palabras Saint Patrick´s. Parecía la puerta hacía otro mundo, algo sacado de un cuento para niños como el Jardín Secreto o algo del País de las maravillas de Alicia. No podíamos dejar la oportunidad de entrar, así que empujamos la puerta cuidadosamente y entramos en una callejuela de adoquines. Resultó ser el camino de la parte de atrás de la iglesia de San Patricio, una de las iglesias católicas más antiguas de la ciudad tras la reforma protestante y construida en 1750.

Qué ver en Waterford, Irlanda

Acabamos la visita a la ciudad en el Museo de Tesoros de Waterford porque empezó a llover. También teníamos ganas de aprender un poco más sobre la historia de la ciudad de Waterford. Ese día supimos que hay muchos mitos acerca de la fundación de Waterford como ciudad. Uno dice que fue establecida por un rey vikingo llamado Sitric en el año 853. En 1170 la ciudad fue conquistada por los Normandos. Es normal que la ciudad viera tanto conflicto ya que tenía una posición muy importante al lado del Rio Suir.

De hecho, en la época medieval, Waterford fue la segunda ciudad de Irlanda detrás de Dublín. Es impresionante porque hoy día parece una ciudad bastante pequeña, y si consideras las fronteras marcadas por la antigua muralla sería más pequeña todavía. En el siglo XVII fue testigo de guerras religiosas y en el siglo XVIII prosperó con la fábrica de cristal de Waterford. Pero la ciudad cayó con la hambruna en el siglo XIX. Es una historia llena de datos y muy complicada, así que merece la pena visitar el museo, especialmente si no fuiste el mejor estudiante de la historia de Europa en el instituto. Ruskomendamos una visita a Waterford con 4 boquerones, ¡¡¡pero no te olvides tu paraguas!!!

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Qué ver en Waterford : Mapa con los puntos de interés

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