Para los que también creáis en la gastronomía como parte esencial de su viaje, tenéis este tour gastronómico en Milán que nos dejó un estómago muy feliz.

Mañana de otoño lluviosa en Milán y nos preparábamos para nuestro primer día completo para explorar la ciudad. Después de una impresionante cena la noche anterior donde nos sirvieron dos bowls de vino (sí has leído bien, dos bowls llenos de vino), estábamos ilusionados ante la experiencia gastronómica que teníamos por delante con “Milan Food Tours; que es la empresa que los organiza.

Mirella repartiendo pastelitos

El punto de encuentro donde comenzó el tour era una pequeña panadería y pastelería en la Via Solferino (cerca del metro). Mirella, nuestra guía, estaba allí esperándonos con su chaqueta roja, sus botas de agua y muy atenta a que todos llevárabamos nuestros paraguas. Nosotros lo llevábamos, pero preferimos entrar a la tienda a esperar hasta que el resto llegaran.

Nada más empujar la puerta de cristal que nos separaba del local, un cálido olor a pan horneado nos dio la bienvenida. ¡Estábamos deseosos de saber cuál sería nuestro primer bocado del tour! El mostrador estaba repleto de pequeños pastelitos, porciones de tarta y filas de diferentes focaccias; ¡todo parecía delicioso! Antes del tour ya nos habíamos informado de que no había café, así que veníamos con cafeína en el cuerpo; aunque “muertos de hambre”. Cuando íbamos a reservar pensamos que quizá el tour serviría café italiano, pero nos dijeron que las bebidas eran vinos, cocktails e incluso cerveza local.

Focaccias en Milán Food Tour

 

Con todos listos para empezar el tour gastronómico por Milán en esta pequeña tienda, nuestra guía, Mirella, empezó a contarnos todo sobre los pastelitos que íbamos a comer. El primero fue un pequeño croissant relleno de crema de vainilla, ¡ya nos tenían ganados con el primer bocado! En la pastelería tenían todo lo que esperas de un espacio así en Italia (y os lo dice alguien que se ha convertido en una experta visitante de las pastelerías europeas). Por supuesto una de las decisiones más complicadas en una pastelería es… ¿relleno de chocolate o crema? Por suerte la decisión la hizo Mirella por nosotros y nos dio a probar unos pequeños pastelitos de chocolate. Me recordaron a los buñuelos de España; ¡esas deliciosas masas rellenas de chocolate con más chocolate encima! ¡No podíamos tener un mejor comienzo!

Pastelitos de chocolate en el tour gastronómico de Milán

Mientras nos dirigimos al barrio residencial de Brera, Mirella nos informó que el barrio que íbamos a explorar estaba fuera de la ruta turística. Aunque la mayor parte de la gente local visitaba a esas horas las tiendas, la comida superó las expectativas y supimos que era auténticamente italiana. ¿Hay alguien vegetariano?, preguntó Mirella antes de nuestra siguiente parada. Estábamos a punto de probar dos productos muy típicos de la gastronomía italiana: un prosciutto curado y el culatello.

Plato de culatello y prosciutto

Ahora, viviendo en España, nos consideramos un poco autoridad en temas de jamones y parecidos. En España los cerdos son alimentados con bellotas, lo que le da un sabor maravilloso al jamón con una textura única en boca. De hecho, en nuestra boda contratamos a un cortador profesional de jamón. Por esa razón, cuando vimos los platos en la mesa, teníamos la duda de si estarían a la altura de nuestras expectativas. Y tenemos que reconocer que nos quedamos sorprendidos tanto con el sabor del prosciutto como con el culatello. El sabor del culatello nos recordó en cierto modo al del salami. Además nos dieron a probar unas cervezas locales para compartir con nuestros compañeros de ruta. Resultó que uno de ellos era de Pennsylvania, ¡qué pequeño es el mundo!

Helado de fondant de chocolate y pistacho con higos

Otro de los momentos destacados del tour fue cuando visitamos la tienda artesanal de helados; donde el mismo Armani con su familia iba para tomar helado. Rápidamente me sentí atraída por el sabor fondant de chocolate. Tengo que decir que estaba delicioso y me recordó a la pureza del chocolate que probamos en la fábrica de Taza Chocolate a las afueras de Boston. También probé el helado de pistachos e higos, ¡una combinación de sabor que recomiendo especialmente! Pedro escogió el sorbete de limón. Mirella nos explicó que la diferencia entre sorbete y gelato es que los primeros se hacen con frutas y los segundos con crema y huevo. La mejor parte de este momento del tour es que la familia había estado regentando el negocio durante generaciones y que los hermanos, que lo llevan ahora, nos dejaron probar felizmente todos los sabores que quisiéramos. ¡Éramos como niños en… bueno… una tienda de helados!

Disfrutando de los helados

Otro momento estrella del tour fue cuando nos llevaron a una pequeña tienda que vendía comida preparada (eso sí, casera). Pastificio Moscova es una preciosa tienda donde los mostradores y muebles son originales de antes de la Segunda Guerra Mundial. Las vitrinas estaban llenas de deliciosas pastas y tortellinis caseros. Dentro, refugiados de la lluvia, ¡a Pedro se le abrieron los ojos! Íbamos a probar dos clases diferentes de albóndigas (quizá debería mencionar que las albóndigas son unos de los platos preferidos de Pedro; su madre también hace una receta muy buena). Mi favorita era una que se llama “mondeghili” y es una receta tradicional de Milán. Mirella nos dijo que las personas que allí iban a comprar podían llevar sus propios recipientes y platos para que la tienda preparara la comida y ellos pudieran llevársela lista para calentar en el horno. ¡El almuerzo estaba servido!

Comida preparada casera en Milán

Por supuesto no podría haber sido un tour gastronómico italiano auténtico si nos hubiéramos ido sin probar algunos aperitivos. Mirella nos explicó las diferentes bebidas y cocktails que podíamos elegir. La primera opción era sin alcohol (que para ser honestos ignoramos). Luego estaban las tres opciones alcohólicas: Prosecco (vino espumoso similar al cava), el Aperol Spritz y la “Bicicletta” (hecha con Campari de sabor amargo). Preguntamos cuál era el más típico de Milán y nos dijeron que la “Bicicletta”, así que para ese que nos fuimos.

Bicicletta cocktail

¡La siguiente parada fue una sorpresa! Mirella nos llevó hasta una tienda situada en un barrio cercano llamada Enoteca Cotti. Aquí probamos uno de sus vinos que es para el día a día. Según Mirella su padre bebía este mismo vino cada día en el almuerzo. No era un vino especial pero la tienda en sí nos encantó. Había botellas y botellas situadas en infinitas estanterías de alturas imposibles. Incluso pudimos probar un licor de grappa en una botella con spray para rociar en la boca, ¡muy original!

Mirella nos explica el vino que vamos a probar

Aún había tiempo para una última parada en la que probar un plato que todos conocemos de Italia: la pizza. Preguntamos a Mirella si esa era la pizza que ella misma pediría y ella nos aseguró que sí. Nos sentamos en unas mesas muy altas donde nos sirvieron unas pizzas con queso en forma de focaccia, con un pan muy ligero. Mientras disfrutamos de la pizza, charlábamos con los compañeros y de camino le hicimos algunas preguntas a Mirella para ver qué visitábamos después. Tengo que admitirlo, estamos muy contentos de las recomendaciones que nos dio. Una de ellas fue la Fondazione Prada (un museo de arte contemporáneo) y la otra, para más tarde, para cenar en la zona de los canales donde han abierto el Mercato Metropolitano (un espacio de comida casera donde puedes comprar productos y comida preparada con esos mismos productos frescos).

Trozo de pizza para degustar

Nuestra experiencia en el tour gastronómico de Milán fue sinceramente muy positiva. Recomendamos este tour gastronómico en Milán con “Milan Food Tours” con 5 boquerones para cualquiera que considere la gastronomía italiana como parte esencial de su visita a Italia. Y después de hablaros sobre los bowls de vino al principio del artículo, podemos considerarnos parte de la comunidad “foodie”. Una visita muy completa, con cantidades suficientes y un tiempo muy bien medido. Fue sinceramente un modo magnífico de conocer la gastronomía de Milán en un tiempo reducido.

Tienda de vinos en Milán