Exterior de Barnstormer Winery en los Lagos Finger

Barnstormer Winery es el resultado de un sueño, el sueño de Scott de crear una bodega donde el vino tenga la máxima calidad, aunque la producción sea menor.

Siempre me ha gustado la gente que persigue sus sueños y poco a poco va encontrando la forma de hacerlos realidad y parte de su vida. Una de esas historias es la de Scott Bronstein, un joven que se marchó a Napa Valley a formarse en el mundo del vino y aprender técnicas nuevas. Con todo el bagaje que da trabajar en esta región de California, una de las mayores del mundo del vino, Scott volvió a su Nueva York natal para terminar en los Lagos Finger y abrir Barnstormer Winery, una bodega pequeña y concienciada en lo local y la calidad. Con estas dos premisas, comenzaba la aventura de Scott.

Barnstormer Winery en los Lagos Finger

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Cuando sabíamos que íbamos a viajar a los Lagos Finger y la región del Lago Séneca, buscamos bodegas que pudieran ofrecernos algo diferente. Cuando encontramos Barnstormer Winery y contactamos con Scott, a pesar de la fama que ya tiene su bodega, nos contestó con la misma ilusión que alguien tiene cuando nadie le conoce y se interesan por él. Esto nos hizo elegir su bodega con los ojos cerrados. Yo sin duda quería contagiarme de esa filosofía, probar sus vinos y hablar con él sobre vinos y los procesos de su bodega.

Catando vinos en Barnstormer Winery

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

La bodega está situada en un antiguo granero de 1800 (uno de los más antiguos de los Lagos Finger), perfectamente renovado para preservar la identidad del edificio histórico y también poder envolverlo con el ambiente natural que da el Lago Séneca. Aunque el granero fue anteriormente una bodega en los años 70, no consiguió la calidad que se espera de los vinos de los Lagos Finger, así que Scott, muy decidido apostó por darle una segunda oportunidad a este caserón histórico con una profunda renovación.

Catando Vinos del barril en Barnstormer Winery

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Nada más entrar nos recibió con los brazos abiertos, la ilusión mostrada en el correo era mayor si cabe en persona (estaba deseando enseñar su trabajo y compartirlo). Scott había viajado a España y probado vinos de regiones como La Rioja, algo que nos hizo conectar rápidamente gracias a un viaje reciente que hicimos a la zona. A pesar de que teníamos ganas de conocer el interior, la visita iba a tener que esperar, porque él quería que primero empezáramos con la cata de sus vinos, ¡nada que discutir jeje!

Vino caliente con en Barnstormer Winery

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

La cata está enfocada en la experiencia total. Empezamos probando los blancos más secos que son el Dry y el Semi-Dry Riesling (buque insignia de la empresa), dos vinos perfectamente conseguidos donde se dejaba percibir la fruta. Tras estos dos pasamos a los tintos, dándonos a probar su vino de autor, el Cabernet Sauvignon y el Pinot Noir. El de autor fue sin duda uno de los vinos que más me gustó, perfectamente balanceado tanto en boca como en nariz.

Abby y Scott removiendo el vino en Barnstormer Winery

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Hemos de señalar que la producción de uva principal de los Lagos Finger son Riesling y Cabernet Franc, aunque Scott trabaja con viñas de la zona para tener mayor variedad de uvas. Uno de los vinos de los que está más orgulloso, es el que probamos a continuación, el Riesling Ice Wine. Debido a la temperatura que necesita la uva, no todas las regiones son capaces de producirlo. La clave está en prensar la uva cuando se congela, obteniendo mayor concentración de azúcar y dándole su sabor característico; el vino se hizo muy famoso en Alemania. Para acabar nos dio a probar su vino caliente, con acabado de canela y manzana (¡riquísimo y muy apetecible!).

Probando un vino rosado del barril en Barnstormer Winery

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Una vez terminada la cata, e ilusionados con la calidad de los vinos que habíamos probado, queríamos saber de las entrañas del negocio, ¿cómo es el proceso de los vinos catados? Si hay algo de lo que presuma Scott, es de mantener un tamaño pequeño y cercano en todo lo que hace o tiene. Por eso no vimos grandes extensiones o una gran fábrica de producción, si no todo lo contrario, unos cuantos acres (con un jardín ecológico incluso en medio), pequeños barriles y los métodos más cuidados de producción.

Interior de Barnstormer Winery

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Si bien el corte de la bodega es pequeño y familiar, la calidad de las personas con las que trabaja no lo es. Una de ellas es Kyle que es quien se encarga de la parte de la cata y con la que también pudimos charlar. Y es que, aunque produzca menos, le gusta cuidar cada detalle del proceso del vino (damos fe de ello viéndolo mover el vino fermentando con la ilusión de un niño pequeño). Las botellas son pocas en cada producción, y según se acaba un vino, se anuncia que está agotado buscando la sensación de un hogar donde los productos están contados.

Huerto de verduras en Barnstormer Winery

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Además de las catas de vino, en Barnstormer winery organizan muchas actividades relacionadas con el vino, ¡e incluso te puedes traer tu propio picnic! Después de haber acabado la visita y haber probado algunos vinos en fase de producción (e incluso tomates de su huerto) llegaba el momento de despedirnos de Scott. Fue una tarde estupenda, charlando con alguien que parecíamos conocer de toda la vida, y que agradecemos que nos abriera la puertas de su pequeño e ilusionante negocio. Si estáis recorriendo el Lago Séneca no podéis perderos Barnstormer Winery, os va a encantar desde el momento que entréis. Ruskomendamos Barnstormer Winery con 4 boquerones.

Explorando tras catar el vino en Barnstormer Winery

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero