Visitando las viñas Via Romana en la Ribeira Sacra

Así fue nuestra experiencia a la hora de viajar con bebé en coche, que nada te impida disfrutar a tope de tu pasión por viajar con la novedad de llevar a alguien muy especial a bordo.

Justo antes de que naciera nuestra hija, Paula, muchos de nuestros amigos empezaron a decirnos que disfrutáramos de algunas cosas porque pronto todo iba a cambiar. Por supuesto tenían razón, las cosas estaban a punto de cambiar, o ¡mejor dicho, íbamos a experimentar un cambio sísmico! Aun así, nos esforzamos mucho en asegurarnos de que algunas cosas seguían siendo iguales. Llevamos a Paula a cafeterías y restaurantes desde el mismo día que volvió del hospital. Llegamos a casa a mediodía y disfrutamos de la merienda-cena con la familia en el restaurante VIPS del barrio. ¡También sabíamos que no íbamos a parar de viajar! Cuando Paula tenía sólo un par de semanas de vida la llevamos a pasar el día a Chinchón. Luego, con dos meses y medio ya había ido en AVE a Málaga y pasado un par de noches en el Hotel Kempinski Bahía en Estepona. ¡Esta pequeña viajera ha comenzado sus andanzas por el mundo muy pronto! Así que no fue de extrañar que al llegar el mes de agosto ya teníamos ganas de llevarla en nuestro viaje en coche anual (¡con la temprana edad de cuatro meses!) Nuestro destino: Galicia (a unas cinco horas de Madrid en coche). Evidentemente no fue todo arco iris y unicornios y por eso queríamos compartir nuestra experiencia aquí. ¡Abróchense los cinturones! Aquí van los consejos, pros y contras de un viaje en coche con un bebé de menos de 6 meses.

Antes de emprender el viaje

Cartel de Galicia durante nuestro viaje con el bebé

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Asegúrate de que tu coche sea cómodo para un viaje largo

¡A nadie le gusta la idea de ir en el asiento de atrás de un coche como si se tratara de una lata de sardinas! Nosotros tenemos un Alfa Romeo de segunda mano con tres puertas. No es ideal, pero con solo una niña, ¡no vimos la lógica en comprar un coche nuevo cuando a este todavía le quedan un par de años de vida! Dicho esto, para los viajes largos, no es lo más idóneo. Ya habíamos alquilado coches un poco más grandes para los viajes y para nosotros merece la pena. Si tienes un coche muy cómodo, ¡por supuesto, adelante!

Antes de salir de viaje, averigua que todo esté bien en tu coche

Es el consejo de toda la vida de tu profesor de autoescuela ¡Hay que revisar el vehículo antes de empezar cualquier viaje! Hace poco nos saltó la luz del motor de la noche a la mañana. Cuando lo llevamos al taller resultó ser una cosa muy sencilla, pero viajando con una niña de cuatro meses no mola la idea de “cruzamos los dedos y a ver si se apaga solo.” Si sólo fuera por la tranquilidad de saber que va todo bien, es mejor revisar bien el coche porque como dicen “más vale prevenir que curar.”

En la carretera

Paula con Raffi en el coche

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Traer biberones con un pack de hielo

Cuando viajas con un bebé que todavía toma leche “a demanda” (bien sea el pecho o bien sea fórmula) el hambre puede venir en cualquier momento (¡y no necesariamente cuando estas cerca de una gasolinera!) Nos salvamos de unos berrinches gracias a haber traído un biberón para darle un poco de leche a Paula hasta que pudiéramos parar y yo le diera el pecho en el asiento de atrás.

Amigos del asiento de atrás

En nuestra experiencia, Paula viaja mucho mejor cuando uno de los dos estamos con ella en el asiento de atrás. Esa persona puede darle el biberón, leerle un cuento, jugar con ella con la maraca o hacer caritas mientras vamos por la carretera. También ayuda al conductor para que así no se distraiga con un bebé que a lo mejor llora porque sí, o a lo mejor intenta darnos un mensaje como “¡Mamá, Papá, ayudadme! ¡Mi pierna está entre la sillita y la puerta y no sé sacarla!”
Paula con un libro en el coche

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Sonajeros, libros y juguetes favoritos

Dependiendo de lo que le interesa a tu bebé en ese momento en particular, los juguetes y distracciones son esenciales. Estuvimos muy contentos al encontrar un sonajero que nos regaló una amiga y fue la distracción perfecta hasta que cogíamos el camino de la carretera y el ritmo del coche le ayudó a dormirse o por lo menos a calmarse. Los libros nos ayudaron a pasar el tiempo y ella estaba comenzando de enfocarse en los patrones y colores vivos, así que eso fue de gran ayuda también.

Llevar mucha agua y comida para merendar

Este consejo es más bien para los padres que para los pequeños. Estoy dando el pecho a Paula y estábamos viajando en mitad del verano en España. Además el viaje fue durante una ola de calor, así que tuvimos que tener un cuidado extra. Llevamos botellas de agua grandes y cositas para comer saludables como fruta, galletas sin azúcar, nueces o chocolate negro sin azúcar por si acaso nos pillaba algún atasco, algo que nos pasó varias veces. ¡No hay nada peor que un adulto de mal humor que tiene que lidiar con un bebé que también lo está! ¡Una buena merienda ayuda en esa campaña!

Siendo turista con un bebé

Abby, Paula y la langosta

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Parar con frecuencia y aceptar que vas a parar más veces

Como siempre, la vida con un bebé es impredecible. Sabíamos que durante nuestro viaje nos tendríamos que adaptar al horario de Paula, parando cuando teníamos que cambiarle el pañal, darle de comer o refrescarnos en un café cuando el sol pegaba demasiado. Tanto en la carretera como en las paradas, es importante recordar que la flexibilidad es clave.
Abby y Paula en el Museo en A Coruña

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Crema protectora y sombra tanto en el coche como al aire libre

Es fácil recordar la crema solar cuando vas camino a la playa; pero ¡es importante echar la crema antes de un viaje en coche también! El sol puede pegar fuerte a través de las ventanas del coche, y si tienes un protector para dar sombra es buena idea usarlo. Mientras estás al aire libre, lo obvio: gorros, gafas de sol y cualquier otra protección para ti y tu bebé. ¡A nadie le gusta quemarse, da igual la edad!

El cochecito versus porteo

Antes de salir del hotel cada mañana es importante pensar en el tipo de turismo que vas a hacer. Había días durante nuestro viaje en coche, que llevamos a Paula en el cochecito porque íbamos a cenar o pasear por la ciudad, pero había muchas veces que tenía más sentido llevarla en la mochila al estilo “koala.” También ha sido muy útil el “koala” cuando visitamos sitios con muchas escaleras (como la Torre de Hércules en A Coruña) o si había calles adoquinadas como fue el caso en muchas partes de Santiago de Compostela. En general somos muy “pro-koala” porque nos da más libertad, pero con el calor del verano hay momentos en que el calor humano hace que el cochecito sea mejor opción. A pesar de tener mucho cuidado, Paula sufrió un poco de irritación de piel por la temperatura durante la ola de calor. Todo esto, evidentemente, depende de la decisión de los padres y la zona que vais a visitar.
Las calles de Betanzos con Paula Pedro y Abby

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Aprovecha los tours gratuitos de los que se puede salir si hace falta

Durante nuestro viaje aprovechamos varias visitas guiadas. Antes de empezar un tour nos preguntamos: ¿Podría salir de este tour si hace falta por culpa de la niña? Al final, Paula se mostró gran compañera de viaje y hemos podido disfrutar del tour “Magia y Meigas” en Santiago de Compostela, el tour de la catedral de Santiago de Compostela y la visita guiada de una viña además de una visita a un monasterio a lo largo del viaje en coche. En general, las visitas guiadas son una forma estupenda para ver los sitios principales de una ciudad sin planear demasiado y con anécdotas locales incluidas. Dependiendo de las visitas guiadas que eliges, a lo mejor también te darán algunos consejos locales (estoy pensando en los bares deliciosos que descubrimos gracias a las visitas que hicimos con la empresa de tours gastronómicos, Devour Tours, que hemos hecho en el pasado).

Intentar seguir los ritmos naturales de tu bebé (en la medida que lo posible)

Durante el viaje intentamos, lo máximo que fuera posible, seguir los ritmos naturales de Paula. Intentamos planear las actividades teniendo en cuenta las horas a las que normalmente comía o dormía la siesta para sacar más provecho del destino, pero sin volver loca a nuestra niña de cuatro meses. Para nosotros eso quería decir una parada a media mañana para tomar un café y darle el pecho, la comida sobre las 14:30h o las 15:00h, una siesta o tiempo para descansar, otra parada para darle el pecho por la tarde y luego aguantaba hasta la cena sobre las 21:30h. Hubo un momento en el que tuve que darle el pecho a Paula en la barra de un restaurante en Betanzos (cerca de A Coruña, Galicia) pero la gente era muy simpática, me dieron una silla para sentarme allí y seguir disfrutando de la conversación y las tapas.
Abby dando el pecho en Betanzos

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Elegir restaurantes que son buenos y también familiares – ¡España es ideal para esto!

En general los restaurantes en España son muy buenos a la hora de comer con niños pequeños. Cuando elegimos un sitio para comer, siempre nos turnamos con Paula si empezaba a llorar y en general hemos podido comer en cualquier restaurante que hemos querido. Es verdad que con sólo cuatro meses y medio no tuvimos que preocuparnos por la comida de Paula. Nadie me ha dicho nada sobre darle el pecho en la mesa, ni me han pedido cubrir el pecho, así que en ese aspecto fue fácil. Nuestro sitio favorito del viaje fue un local familiar de mariscos con una tienda en la parte de atrás que mandaba mariscos a toda España, pero el restaurante era del tamaño de un salón de casa con sólo 7 mesas. Paula lloró un poquito, pero a nadie le importaba. Creo que es un punto cultural porque la familia es algo muy importante en España y todos sabemos que los bebés a veces lloran.

Temas de alojamiento

Abby y Paula en Betanzos

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Tener en cuenta cómo duerme tu bebé

En nuestro caso estábamos practicando el colecho con Paula. Ni Pedro ni yo tenemos ningún factor de riesgo para el colecho, así que Paula comparte la cama con nosotros tanto en casa como en los viajes. Eso nos ha facilitado mucho el viaje ya que son menos cosas que traer en el coche. Dicho esto, si tu bebé no duerme contigo, no te olvides de preguntar al hotel qué opciones tienen para bebés. En muchos sitios tienen algún tipo de cuna, pero es importante avisar a la hora de hacer la reserva.
Pedro Abby y Paula en Finisterre

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

El baño en una bañera diferente

Una cosa que no siempre teníamos era una buena bañera. Menos mal que habíamos traído nuestra propia bañera de bebé tras una situación complicada en otro viaje. Pusimos la pequeña bañera en la ducha, la llenamos y le dimos el baño como siempre. Lo único malo de esto ha sido tener que agacharse tanto para ponerle en la bañera y levantarla después. Lo conseguimos, pero ¡fue un trabajo en equipo sin lugar a dudas!
Pedro Abby y Paula en A Coruña

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Desayuno incluido

Nunca he sido muy fan de los desayunos de hotel, pero con un bebé pequeño, ¡creo que es lo mejor que te puede pasar! No tienes que preocuparte por salir del hotel a primera hora y es un paseo muy corto hasta la habitación si el bebé necesita un cambio de pañal de emergencia y no hace falta vestirlo y poner su crema solar antes de tomar esa taza de café tan necesaria para padres de niños pequeños.
Abby y Paula en una terraza Santiago de Compostela

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Aparcamiento

En los hoteles que elegimos nosotros, casi todos tenían el parking incluido con el precio de la habitación. Nos encantó un hotel que tenía un parking en el sótano porque metimos todo en el cochecito y subimos en un sólo viaje desde el coche hasta la habitación. Había un hotel en Santiago de Compostela que tenía un acuerdo con un parking local y fue un poco más complicado porque tuvimos que andar unos 10 minutos atravesando calles adoquinadas con el cochecito y las maletas.

Temas de salud y emergencia

Paula en el cochecito

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Medicinas y vitaminas

Mientras nadie quiere pensar en ponerse malo durante las vacaciones; puede pasar. Igual que con los adultos, es una buena idea traer paracetamol para bebés, el termómetro y cualquier vitamina que necesite tu bebé.
Pedro Abby y Paula en Santiago de Compostela

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Cremas y leche corporal

Paula (y creo que la mayoría de los bebés) tiene la piel muy sensible y con tanto viaje, a lo mejor le afecta a la piel con sequedad o espinillas. En el caso de Paula compramos una crema de emulsión en la farmacia para ayudarle con la sequedad en sus codos y los granitos pequeños que le salieron en la frente y las mejillas a causa del calor. Una solución fácil para un problema muy común.
Pedro viendo el mapa con Paula

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Humificadores, el aire acondicionado y la calefacción

Nosotros hicimos el viaje en pleno verano, y como he mencionado fue en mitad de una ola de calor, así que las diferencias en temperatura y humedad entre la habitación y la calle eran importantes. Ya habíamos viajado a Barcelona (otro destino con calor y humedad) en julio, y Paula se resfrió un poco con tantos cambios y el aire acondicionado. Por supuesto los cambios de temperatura no causan las enfermedades ¡vienen de los gérmenes! Pero es verdad que un humificador puede ayudar a suavizar esos cambios y dejar un ambiente más cómodo para dormir, tanto en el verano con el aire acondicionado como el invierno con la calefacción.
Pedro y Paula en Monforte de Lemos

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Seguro médico

Como siempre, es buena idea llevar cualquier tarjeta de seguro médico e información importante que podrías necesitar si hace falta llamar un médico. En España no hay que preocuparse mucho porque siempre se puede acudir a urgencias, pero si viajas a otro país, es buena idea investigar antes cómo y dónde ir por si acaso tu pequeño necesita un médico rápidamente.
Paula y Pedro en un restaurante

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

En general nuestro viaje en coche con Paula ha sido una experiencia de aprendizaje y con cada parada nos volvimos más y más eficientes al sacarla de su sillita, dándole el pecho sobre la marcha y buscando las “buenas cafeterías” antes de salir del hotel por la mañana. Lo pasamos genial explorando Galicia. Igual no vimos todo lo que habríamos visto viajando nosotros solos (sin la niña). Pasamos unos momentos estresantes, ¡pero cada complicación y retraso valió la pena para poder conocer esta zona de España como familia! ¿Mi conclusión? Mis amigos y mi familia no tenían razón del todo cuando nos dijeron que deberíamos disfrutar de las cosas antes de que llegara la niña. No he encontrado ningún punto hasta la fecha en que he dejado de disfrutar de la comida, los viajes o cualquier otra pasión mía. Los disfruto de otra manera, algunas cosas sobre la marcha mientras estoy dando el pecho o mientras voy en el metro, pero están allí todavía y ahora los puedo compartir con un pequeño ser humano. Mola, ¿verdad? Paula en la cama del hotel

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