Abby y Paula con el avion Dreamliner de Norwegian

Viajar con Norwegian a Nueva York fue una experiencia muy positiva: aviones modernos, servicios personalizables y además una atención espléndida si viajas con un bebé.

A estas alturas, a lo mejor has oído algo acerca de Norwegian y sus vuelos a muy buen precio. Quizás incluso has entrado en su web a comprobar si es verdad. Pues, en nuestro último viaje a Nueva York decidimos probar la aerolínea escandinava que se autodenomina “de bajo coste”, y con la pequeña Paula embarcamos en ese súper viaje para poder contarte toda nuestra experiencia con los detalles que todos queremos saber antes de reservar un viaje tan importante como puede ser las vacaciones en Nueva York.

Paula espera el vuelo de Norwegian con un cafe en el aeropuerto de Madrid

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Nunca me ha gustado la idea de una aerolínea de bajo coste. Me explico. No es que no me guste ahorrar dinero, sino que me asusta la idea de que hayan hecho recortes en algún sitio para poder rebajar el precio, y por ello mi vuelo va a ser o menos cómodo o el servicio va a ser peor. Pues con este vuelo, me ha cambiado un poco la mente. La idea de Norwegian es ofrecer el precio más barato posible, y luego que la gente pueda ir añadiendo los extras para su vuelo como por ejemplo maletas, comidas y demás. Tienen vuelos directos a JFK en Nueva York con salidas desde Barcelona y Madrid (una de las razones por las cuales hemos elegido volar con ellos.)

Pedro y Paula en la puerta de-embarque para el vuelo Norwegian

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Nosotros viajamos con salida desde Madrid y desde el primer minuto los de Norwegian nos ayudaron a hacer que la experiencia de viajar con una niña de 7 meses no fuera más estresante de lo estrictamente necesario. Llegamos a facturar con dos maletas grandes y la sillita del coche de la pequeña, y nos pasaron directamente a la cola de “prioridad”, aunque nuestros billetes fueran de la clase económica. Nos ayudaron a hacer la facturación sin demora ninguna y luego nos dirigimos a seguridad donde también pasamos por una zona especial para familias con niños pequeños. Ha sido toda una alegría poder saltar la cola y evitar los llantos de Paula.

Abby leyendo con Paula en el vuelo Norwegian

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Al llegar a la puerta de embarque, avisamos a las azafatas de que Pedro iba a entrar antes y facturar nuestro cochecito de bebé en la puerta. Yo entraría después para dar tiempo a Pedro a organizar el espacio y meter nuestro equipaje de mano (dos maletines tipo trolly, uno para cada uno) y yo vendría con Paula en su “mochila” junto con su bolso de cambio donde teníamos preparado sus juguetes, potitos, y esas cosas. (Hablaré sobre cómo viajar con bebé en otro artículo, os lo prometo.)

Guía gratis para encontrar alojamiento en Nueva York

En ese vuelo, tuvimos que ir en el pequeño bus lanzadera hasta la pista donde subimos las escaleras del avión. Al entrar, me di cuenta enseguida de que aquello no tenía nada que ver con mi concepto previo de una aerolínea de bajo coste. Había bastante espacio entre los asientos, el aire que circulaba no era seco, sino que tenía algún tipo de humificador para que fuera más cómodo respirar a miles de metros de altura, y lo más chulo de todo: las ventanillas tenían una especie de regulador de luz con colores calmantes para los momentos de descanso durante el vuelo.

Pedro con Paula en el avion de Norwegian

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Nosotros habíamos elegido pagar la comida en el avión ya que era un vuelo largo. Para la comida nos tocó pollo con verduras, una pequeña ensalada y un muffin de chocolate. Me gustó mucho ese menú ya que era más o menos saludable (sin contar el postre) y no lleno de pan y pasta como muchas comidas de avión. Al acercarnos más a Nueva York nos dieron una merienda que nos venía muy bien para ir acostumbrándonos al nuevo horario, ya que hay seis horas de diferencia.

Durante el vuelo, si no optas por la comida, se puede comprar algo para picar o algo para beber. Además las azafatas eran muy atentas y nos ayudaron a colocarnos, porque Pedro no tenía el asiento a mi lado y había un bebé de 5 meses en la misma fila que yo, algo que no puede ser por normas de seguridad de la aerolínea. Otro punto que me gustó mucho fue la mesita para cambiar los pañales que encontré en el baño. No todos los restaurantes tienen ese tipo de mesa plegable, así que no sabía qué esperar en el avión y fue una grata sorpresa.

Abby y Paula listas para la llegada a Nueva York en el vuelo Norwegian

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero

Al recoger nuestro equipaje en Nueva York tampoco tuvimos problema ninguno, así que salimos muy satisfechos con el primer trayecto. A la vuelta íbamos con un poco más de miedo (sobre todo porque nos habían regalado cosas para la niña y nos preocupaba el tema del peso de la maleta). Entraron nuestras maletas justitas, pero entraron en lo permitido. Luego tuvimos la mala suerte de una tormenta de nieve.

Pensábamos que el vuelo iba a ser cancelado, pero al final llegamos a Madrid con menos de 3 horas de retraso. Eso sí, al ser un vuelo de noche (tenía previsto salir a las 23:00 h) no recomendamos pillar la opción de comida porque al montarte en el avión ya es muy tarde para cenar. A pesar de que no probamos la “cena,” el bocadillo que venía a las 13:30 hora española y las 7:30 hora americana, nos venía de maravilla para desayunar/aguantar hasta llegar a casa. En este caso, de nuevo tuvimos azafatas muy simpáticas, atentas y un vuelo bastante calmado.

Resumiendo, para mí la experiencia Norwegian más que “bajo coste” es una experiencia personalizada ya que puedes elegir los extras que quieres. Es muy parecida a nuestra filosofía en Auténtico Nueva York y es por eso que siempre comenzamos preguntando sobre las vacaciones que quiere la gente y las cosas que no pueden faltar en un viaje a NYC. Cada persona es diferente, y evidentemente sus necesidades también.

Por supuesto si vais a viajar a Nueva York os podemos organizar el viaje entero 100% personalizado, y si os ha gustado lo que habéis leído aquí, por supuesto que ese viaje puede incluir un vuelo de Norwegian. Por cierto, el avión es muy cómodo y su flota de Dreamliner 787 es completamente nueva y moderna. Como ya veis, ¡a nosotros nos ha salido de maravilla!

Vuelta a casa con retraso debido a la nieve

Foto (by-nc-nd) de El Boquerón Viajero